EL “FIRME USTED AQUÍ”….Y OTRAS MAJADERÍAS DE NUESTRO SISTEMA

En un taller de la Mancha (o de cualquier sitio, vamos) de cuyo nombre no quiero acordarme discurre esta conversación entre un mecánico y el dueño de un coche:

Mecánico: – ……y entonces el problema de su coche es la correa de distribución, que sincroniza mal la polea del cigüeñal con el piñón del árbol de levas y las válvulas no llegan a tocar el pistón. Por otro lado los inyectores están probablemente obstruidos y le falla también el volante bimasa. El catalizador y el filtro de partículas necesitan una revisión y me temo que el circuito de Relé tiene fuga y tendré que asegurarme que no es por el inyector de alzada. ¿entiende?

Dueño: – Lo que usted diga, yo es que no se nada de coches…..

Mecánico: -Ya, ya pero eso ya no vale porque yo ya se lo acabo de explicar. Ahora dígame que le parece el plan y dígame también si quiere que le ponga la patilla 85 masa o la 86b y qué filtro prefiere.

Dueño: -Pues oíga, yo es que no sabría…..

Mecánico: – No, no, vamos a ver, el coche es suyo, ¿no? Además se lo he explicado bien clarito

Dueño:- Ya pero es que yo no…..

Mecánico: – No hay peros, yo le tengo que informar. ¿Tiene alguna pregunta?

Dueño: – ¿Pregunta? No, si yo, la verdad…..lo que usted diga

Mecánico: -Ni hablar, eso es mecánica paternalista. Entonces lo entiende todo, ¿verdad? Pues si es así ya solo me queda informarle de que existe la posibilidad de que durante la reparación, le estropee alguna pieza, le corte algún manguito, le machaque alguna transmisión, le fastidie el motor de arranque e incluso que le destroce su coche hasta el punto de que quede siniestro total. Es raro, pero se han dado casos y yo, como es su coche pues se lo digo, faltaría más

Dueño: – Ay, madre….pero usted es mecánico, ¿no?

Mecánico: -Sí, por supuesto, pero todavía no me ha dicho que número de patilla le parece mejor. Tiene que participar en la decisión.

Dueño: -Mire de verdad, si yo me fío, usted sabrá lo que ha…..

Mecánico: -Ah, no! De eso ni hablar, sus derechos son sus derechos. Tiene usted que firmar aquí, eche una firmita. Ponga que ha entendido todo lo que le he contado y que lo acepta. Firme, firme…..

Dueño: -Ay, qué sudores, qué fatiga, me estoy poniendo malísimo, por dios, me va a dar algo. Por favor llámeme una ambulancia…..

——-

Médico:- ……y entonces lo que le ha pasado a usted es posible que haya sido un síncope de origen vaso vagal pero es difícil excluir con esa disnea un trombo embolismo pulmonar, incluso con unos dímeros negativos, por lo tanto me gustaría realizar una tomografía de arterias pulmonares. Como es una prueba invasiva y utilizaremos contraste que puede ocasionar a veces un shock anafiláctico, incluso la muerte, necesito que firme el consentimiento informado. Mire, firme usted aquí…..

Dueño del cuerpo: -Sí, claro, a ver que me pongo las gafas….¿dónde firmo?

comic consentimiento-quico

About medico a cuadros

Mónica Lalanda, soy médico de urgencias, escribo y dibujo. Soy inconformista por naturaleza, si las cosas se pueden hacer mejor, hay que hacerlas. Callarse y aceptar....da úlcera.
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27 Responses to EL “FIRME USTED AQUÍ”….Y OTRAS MAJADERÍAS DE NUESTRO SISTEMA

  1. albertoenblogalta says:

    Lo leo ahora aunque veo que es viejo. Pero MUY bueno. Falta un matiz… Cuando el señor viene curado y deja su valiosísimo coche en el taller le pregunta al mecánico “¿pero sabe usted de esto? ¿Ha visto muchos como éste?” Y le dice “nooooo, yo soy un aprendiz. El que sabe y cobra duerme ahí arriba. Pero si noto que algo anda mal lo aviso. Pero tiene que ir muy mal, porque si no me cae una bronca….”.
    Un beso y gracias!!!

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  2. Muy bueno. Las cosas con humor se entienden mejor.

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  3. Esto del “corrector” ortográfico tiene sus problemas… He detectado dos pifias releyendo mi post… que me han hecho reírme. Algunas otras las conseguí deshacer a tiempo, pero estas dos se me han escapado. Están las dos hacia el final, penúltimo párrafo… si es que no se puede escribir tanto…
    1. “buenos haberes”?? jajaja era “buenos haceres” (he tenido que deshacer la corrección automática en esta corrección…);
    2. “manifiestamente memorables” !!?? jajaja pues no, “manifiestamente mejorables”… ¿por qué no le gusta mejorable al correctos de “wordpress”? hmm para hacérselo mirar o incluir un nuevo post..

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  4. Mónica, en primer lugar enhorabuena por tu inconformismo y por sentir perplejidad ante muchas contradicciones de nuestro sistema sanitario y de la práctica clínica. También gracias por tu sensibilidad, que proyectas en el arte de tus “cartoons” y de tus posts que, en mi opinión, son aire fresco.
    El consentimiento informado… buena materia para discutir, como tú comentas y para revisar… No es del todo cierto, como pareces apuntar a veces, que no se venga haciendo desde hace tiempo. Se viene. Mucho tiempo. Y se viene intentando hacer mejor desde distintos enfoques. Uno de ellos, probablemente de los que más merezca la pena, lleva décadas promoviéndolo gente como Pablo Simón, que realizó su Tesis Doctoral sobre bioética sobre este preciso tema, convirtiéndose desde entonces en uno de los mayores expertos en el asunto. Yo he tenido la fortuna y el privilegio de trabajar con Pablo en alguna de las aristas que tiene este tema.
    La contribución de Pablo en el comentario que hace de tu último post, refleja muy bien, con sus propias palabras, su compromiso y su visión del tema. No puedo decir que discrepe de él, en la fundamentación y en lo formal. Y sin embargo… como los dos subrayáis varias veces, estáis de acuerdo en el fondo, en lo sustantivo. Pero parece que esa coincidencia de fondo también deja lugar para diferencias en las formas, en las herramientas para hacer mejorar el sistema, en las sensibilidades.
    Y yo me siento atraído por el señalamiento al que tu “anécdota” apunta, Mónica. Me parece que, como señala Pablo, tiene limitaciones, no lo explica todo, pero me resulta muy interesante lo que ilumina y que no debemos descuidar. Es más, creo que viene siendo hora, y en esto coincido contigo, de que profundicemos más en OTROS modos de promover la toma de decisiones de las personas a las que intentamos acompañar y ayudar cuando están enfermas. Y esto no lo vamos a conseguir meramente proclamando lo obvio: que los profesionales tenemos la obligación ética y legal de actuar de manera correcta, competente, humana… aún diría más, aspirando a la excelencia. Como no conseguimos modificar los comportamientos poco saludables de las personas por decirles que lo son. Como no conseguimos que la gente se lea toda la “letra pequeña” de sus hipotecas, o de sus contratos de tarjetas de crédito o del “acepto las condiciones de uso” para acceder a una página de internet, por más que las leyes recojan que ese es su derecho y no puedan “pasar a la siguiente página”, obtener la tarjeta, o que se les conceda un crédito si no lo hacen. Es otra versión del “firme usted aquí”. Por tanto, tampoco basta porque lo recojamos en leyes, por más magníficas que sean (como puedan serlo las andaluzas), sobre temas que nunca van a ser recogidos adecuadamente en leyes (por más que vengan bien marcos clarificadores para “elevar el mínimo exigible a todos”).
    Hay una realidad antropológica-sociológica incontrovertible: cómo tomamos decisiones las personas. Lo hacemos de diversos modos, según lo que está en juego. Y revisitamos nuestras decisiones. Tenemos que manejar información, emociones, experiencias previas, temores, esperanzas. Y ahí hay un margen brutal para modificar nuestro modo de relación, nuestro modo de informar, nuestro modo de confiar… sin ignorar los conflictos que pueden venir cuando algo sale mal.
    El consentimiento informado no es “una majadería”. Yo no entiendo que tú afirmes eso Mónica. El ejecutarlo al modo de “firme usted aquí” como hacemos con los contratos de tarjetas de crédito, sin que cambie nada de un patrón cultural que no genera alianza o confianza entre médico y paciente sí puede serlo. De llamar la atención en un blog o en redes sociales, eres tú más experta que yo. ¿Hubiera sido atractivo un título como “Firme usted aquí” y otras paradojas absurdas del sistema?
    Con Pablo, no me cansaré en reclamar una aspiración a la excelencia por parte de los profesionales y un marco normativo adecuado (aquí él se empeña más que yo, me temo…). Soy consciente de los patrones paternalistas preexistentes y “pervasive” que dirían los anglosajones, pero contigo, Mónica, no puedo decir que los haya vivido, no forman parte de mi esquema cultural y personal. Y contigo, Mónica (también Pablo ha empujado fuerte en otras herramientas desde su dilatada trayectoria profesional que él ha glosado brevemente, y ahora lo hace desde la formación a los profesionales sanitarios en la EASP y como responsable de la Estrategia de Bioética de Andalucía) me parece que merece la pena perseguir modos distintos de abordar la relación clínica, la comunicación asistencial, la toma de decisiones… y desde ahí la información. Ésta, como el consentimiento informado, no es más que un elemento, necesario, pero no exclusivo de cómo hay que tomar decisiones. ¿Cómo combinar el mundo de los derechos y de las relaciones horizontales (o al menos no rígidamente verticales y conformistamente asimétricas, con el de la confianza y de la “asimetría inconformista” en la información que está implicada en la complejidad de la medicina? Y en la misma medicina, no es lo mismo una intervención instrumental que el entendimiento del proceso de una enfermedad crónica que, sin curarla (sin modificar su curso básico) sólo vamos a ser capaces de modular o de atemperar su impacto, que el de una enfermedad rápidamente amenazante y comprometedora de la vida, que el de una actuación experimental para generar conocimiento.
    Hay demasiadas cosas que mejorar. A mí uno de los mayores “pecados” de nuestro sistema (culpas si prefieres, Pablo) me parece la compartimentalización, la incapacidad de comunicar e interfecundar unos “saberes” y “buenos haberes” con otros, la dificultad de generar entornos culturales institucionales que promuevan círculos virtuosos en vez de dinámicas rutinarias que abocan, tristemente, con frecuencia, a buenas personas y buenos profesionales a prácticas manifiestamente memorables por las inercias estructurales. También nuestras pequeñas luchas de poder, nuestra dificultad para cooperar con el afín por nuestro orgullo o nuestro afán de protagonismo o nuestra limitación. De esto, tú y yo, Pablo, sabemos bastante. No conozco a Mónica, aunque desde ya proclamo que me gustaría colaborar con ella en algún proyecto en esta línea.
    Tenemos que pensar más y tenemos que hacerlo mejor.
    Gracias a los dos por vuestro compromiso y vuestro inconformismo. El “sistema” necesita muchos más como vosotros… e idealmente, muchos más trabajando juntos.
    Un saludo.
    Javier J.

    PS: dos apuntes de alguno de los mimbres que tenemos que utilizar para tejer un “telar” más consistente (hay bastantes más):
    1) http://mitpress.mit.edu/books/better-doctors-better-patients-better-decisions
    2) http://www.pcori.org

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    • Estimado Javier
      Gracias por tomarte el tiempo para desgranar y comentar. Creo que es particularmente interesante recibir las anotaciones de los que llevais en el mundo del estudio de la Bioética muchos años.

      Quiero hacer un pequeño inciso histórico, el consentimiento informado, el de “firme usted aquí”, no es tan antiguo ni mucho menos en España. La Ley General de Sanidad 14/86 de 25 de abril regulaba el derecho de
      los enfermos a ser informados antes de otorgar su consentimiento para un acto sanitario, pero no por escrito. Esa ley fué parcialmente derogada por la Ley 41/ 2002 de 14 de Noviembre-Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica, y este y no antes, el punto de referencia obligado en lo que a regulación del consentimiento se refiere. Dice: “toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la ley”….2002 es antes de ayer como quien dice. España no entró al juego del convenio de Oviedo hasta el año 2000.

      Por otro lado, me parece interesante dónde y cómo nació el CI en el mundo, quizás hay que empaparse de conocimiento en Etica para entender la revolución que llevó a donde estamos ahora, los crímenes del Instituto de Frankfurt para la Higiene Racial y de los campos de concentración de la Alemania nazi. El código de investigación de Nüremberg, establecido a raíz del proceso contra los criminales nazis, proclama en su párrafo inicial, que el consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial. Es importante, creo, entenderlo por que afortunadamente la historia ha evolucionado y la sociedad ha recobrado la confianza en los médicos. Quizás es momento de flexibilizar el consentimiento, adaptarlo a nuestro momento actual y personalizarlo según cada paciente. Sí a la información, insisto, sí a la información….en eso no podemos dar ni un paso atrás. Es el modelo lo que necesita revisión.

      Me dices: El consentimiento informado no es “una majadería”. Yo no entiendo que tú afirmes eso Mónica. El ejecutarlo al modo de “firme usted aquí” como hacemos con los contratos de tarjetas de crédito, sin que cambie nada de un patrón cultural que no genera alianza o confianza entre médico y paciente sí puede serlo. De llamar la atención en un blog o en redes sociales, eres tú más experta que yo. ¿Hubiera sido atractivo un título como “Firme usted aquí” y otras paradojas absurdas del sistema?

      en ningún lugar afirmo que el consentimiento informado sea una majadería, aunque sí que me encuentro cómoda afirmando que el “firme usted aquí” sí que lo es. Es mucho más que una paradoja, es un ataque al paciente, particularmente al anciano, al paciente con poca formación o al que se encuentra muy enfermo. Añadiré otra cosa, en mi historieta el cliente se cabrea con el mecánico, le da un yu-yu porque le hacen firmar que entiende algo que realmente no comprende y sin embargo frente al médico, se pone las gafas y firma. Ahí esta la diferencia que estamos obviando; el paciente la gran mayoría de las veces no está capacitado para entender el procedimiento que se le explica (como yo no entiendo ni patata cuando me explica el mecánico o el técnico del calentador), la gran diferencia es que el paciente aun sin entendernos suele muchas veces ignorarnos…..porque se fía de nosotors.No le importa no entendernos. Se fía, si le decimos que firme, firma, confía en que lo hacemos por su bien. Yo, cuando soy paciente, me pongo en las manos de mi médico y espero lo mejor. Por eso creo que el consentimiento es muchas veces un paripé en el que el médico explica aunque no se le entiende y el paciente firma aunque no haya entendido; es un teatrillo que hacemos porque así fue necesario organizarlo tras las atrocidades de los nazis pero que a día de hoy, y en el formato en el que está……hace daño y mucho.

      seguimos hablando
      un saludo

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  5. Pablo Simón says:

    Mónica:
    Gracias por tu réplica tan larga y detallada. Encantado de polemizar contigo, desde la sintonía de fondo que es obvio que tenemos.
    Sólo algunas cosas:

    1. Dices: “El parecido principal está en el hecho de que para procedimientos técnicos, es tremendamente dificil explicar algo a los pacientes, la mayoría de los cuales, como no puede ser de otra manera, ni siquiera distinguen una vena de una arteria o saben cuantas cavidades tiene el corazón. “. Comentario: De acuerdo, pero eso no nos exime en abosluto de nuestra obligación de informar, que es una obligación ética y jurídica estricta. Lo siento mucho, pero el que voluntariamente ha querido ser “médico”, al hacerlo, ha asumido esa responsabiidad. Y ahora le toca cumplir con ella, y cumplir BIEN, no de cualquier manera.

    2. Dices: “Personalmente se me puede acusar de muchas cosas pero de no luchar contra lo que veo mejorable en el SNS…..me estoy dejando mi carrera en ello!”. Comentario: Mónica, ni se me pasa por la cabeza acusarte de nada. Sólo he dicho que, a partir del título de tu post, que sigo considerando desafortunado por muy exitoso que sea -de lo que me alegro de verdad, aunque a esa alegría le acompañe la sombra del interrogante de por qué ese título puede ser exitoso entre los profesionales de este país-, y de alguno de tus comentarios me parecía que tienes una posición ambivalente ante este tema. Pero no hago ningún juicio sumario sobre tu persona ni sobre tu compromiso personal, del que no dudo en absoluto. No estoy descalificándote, sólo criticando lo que me parece que pudiera ser tu posición ante este tema. Perdoname si de mis palabras has podido deducir tal cosa.

    3. Dices: “La obligatoriedad impuesta en formato de ley de informar a los pacientes de todas las posibles complicaciones de ciertas intervenciones causa pánico”. Comentario: Conviene que leas la Ley 41/2002, artículo 4, parágrafos 1 y 2, y artículo 5. Lo de informar descarnada y despersonalizadamente a la gente no es culpa de la ley, que es bastante razonable, sino de los profesionales, que hacen lo que hacen, seguramente sin conocer lo que dice la ley… No me preocupa la palabra “culpa”, sí, “culpa”. Es uno de los problemas de esta sociedad indolora en que vivimos, que nadie quiere sentirse “culpable” de nada.

    4. Dices: “No sé cual es o ha sido tu experiencia práctica sobre hacer consentimiento informado a los pacientes, intuyo por tus comentarios tan críticos que actúas desde la cómoda barrera”. Comentario: Mejor no uses este tipo de argumentos, porque son del tipo “ad hominem” y muestran debilidad; tratan de descalificar al adversario más que contraargumentar sus posiciones. Soy médico de familia. Hospital Ramón y Cajal de Madrid (R1-1991; R2-1992), Centro de Salud V Centenario de San Sebastian de los Reyes, Madrid (R3 – 1993); Centro de Salud Avda. de Guadalajara, Madrid (1996-1998); Subdirector Médico del Area 7 AP de Madrid (1998-2001) Centro de Salud Valle Inclán de Madrid (2002 -2004). Desde 2004 trabajo en la Escuela Andaluza de Salud Pública. Por mis “manos” han pasado cientos de pacientes… Algo sé de lo difícil que es informar y obtener un consentimiento. No “lo pongo fácil”…

    5. Dices: “Creo que tu visión proviene de que colocas a la persona enferma en la posición “cliente” y no la posición “paciente””. Comentario: Bueno, yo no creo colocarlo en la posición “cliente”, entre otras cosas porque opino que uno de los problemas que tenemos con nuestro sistema sanitario es que hemos mercantilizado e hipermedicalizado la salud de la gente de una forma inmoral (“hemos” quiere decir todos, pero fundamentalmente los profesionales). La posición de “paciente” no me molesta, siempre y cuando no la entendamos en su sentido literal como “pasivo”, mero “receptor” del saber médico. Prefiero que hablemos de personas enfermas que, aun desde su fragilidad, tienen la autonomía moral y la capacidad suficiente para gestionar su vida, su salud, su proyecto de vida. Nuestro papel como profesionales es ayudarles a optimizar esas capacidades. De eso trata el consentimiento informado.

    Y es todo. Gracias de nuevo por escucharme. Un abrazo!!!.

    Pablo Simón Lorda
    Escuela Andaluza de Salud Pública.
    Granada

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    • Una vez más….muchas gracias por tomarte el tiempo para contestar. Solo quiero hacer dos pequeñas apreciaciones porque creo que en el fondo de la cuestión estamos de acuerdo

      -Lo de cliente vs paciente, como verás lo quité por que me pareció que era desproporcionado hacer este juicio basándome solo en lo que habías escrito aquí. (Para quien lea tu respuesta y se esté preguntando dónde lo ponía)

      -Que el artículo esté teniendo muchas lecturas no lo considero un éxito personal sino como simple diagnóstico de que en general hay un sentimiento generalizado de que lo hacemos mal y causamos daño. El CI es un derecho del paciente y una obligación del médico, pero mientras que una información apropiada, bien dada (en contenido, tiempo y lugar) la entendemos todos, la dinámica de la firma (versión americana copiada al pie de la letra con su origen histórico clarísimo y merecidísimo en su momento) no está tan clara. [Si yo hubiera llamado a este artículo “el consentimiento informado” y dado que es un blog, no habría entrado nadie a leerlo]

      Creo que hay mucho lugar para el debate, es más, creo que es un debate que ha llegado el momento de tener; no para volver a la medicina partenalista sino para seguir evolucionando a mejor.

      Un abrazo, tus aportaciones futuras serán muy, muy bienvenidas!!!!!
      monica

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  6. Pablo Simón says:

    Mónica, la realidad que cuentas es formalmente cierta y el relato es simpático, pero hay algunas diferencias notables entre “mi coche” que -salvo en descerebrados que hay por ahí- es diferente de “mi yo”, “mi cuerpo”, que soy “yo mismo”. No quiero que, en general, traten mi cuerpo, me traten a mi, a mi persona, como a mi coche. Por eso el ejemplo tiene muchos límites en la comparación con el consentimiento informado en el ámbito clínico, asistencial o de investigación. Llega hasta donde llega.

    Pero, por lo que veo -y me preocupa- algunos compañeros no perciben esos límites y, más bien, en sus comentarios se trasluce que siguen añorando aquellos gloriosos tiempos en que médicos, mecánicos de taller y taxistas podían regir unilateralmente los destinos de sus obedientes clientes sin miedo a ser contestados o interpelados.

    Y lamento decirte que, por el título que pones al post -a mi modo de ver bastante desafortunado- y por algunas de tus contestaciones, sospecho que en ti misma late esta contradicción. ¿Esto son “majaderías del sistema”?. Si el consentimiento informado se hace mal, que se hace, no es por culpa ni de los pacientes -que en general no son “tontos” o “gentes malintencionadas”- ni del “sistema” -que sólo hace avanzar derechos reconocidos por todos los ciudadanos mediante leyes votadas en el Parlamento democráticamente elegido y trata de introducir procedimientos, muchas veces ciertamente desafortunados, para tratar de que se respeten esos derechos-.

    El problema, la culpa, la responsabilidad principal de que esto no funcione es de los propios profesionales sanitarios, que siguen queriendo ser los jefes, patriarcas y gobernantes privilegiados de la salud, la enfermedad, la vida y la muerte de sus pacientes/súbditos. Da miedo ver que seguimos añorantes de modelos de relación clínica que, al menos en teoría, afortunadamente se fueron y, espero, no volverán. La excusa de la “falta de tiempo”, el “exceso de papeles” y demás muletillas y eslóganes que usan los profesionales para referirse a este tema revelan, simple y llanamente, pura ignorancia, cuando no es pura mentira cínica. Esto no se hace bien, simplemente, la mayoría de las veces, porque no se quiere hacer bien, lo cual es algo éticamente bien grave.

    Es frustrante ver que, más de 25 años después de que la Ley General de Sanidad introdujera el derecho al consentimiento informado, los profesionales sanitarios sigamos con este tipo de discusiones.

    Gracias por escucharme y un saludo cordial!!

    Pablo Simón Lorda
    Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública
    Granada

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    • Hola Pablo
      En primer lugar, gracias por leerme y sobre todos muchas gracias por entrar a comentar. Creo que es importante dialogar y debatir sobre temas que supuestamente tenemos asimilados y que claramente, por mucho que la ley tenga 25 años, ni tenemos asimilados ni hacemos bien. Desde ese punto de vista estarás de acuerdo conmigo, por lo que dices que ves y por lo que yo veo, que deberíamos hablar más del CI y de otros muchos temas.
      El título…..bueno, es un título periodístico que afortunado o no ha conseguido ya enganchar a varios miles a entrar a leerlo. La comparación con el coche, es obvia, y si me permites esta clase de literatura, es metafórica aunque no silogística. Son juegos diseñados para hacer comparaciones dentro del humor absurdo, creo que queda claro que nadie pretende tratar a las personas como si fueran coches; es bastante obvio. El parecido principal está en el hecho de que para procedimientos técnicos, es tremendamente dificil explicar algo a los pacientes, la mayoría de los cuales, como no puede ser de otra manera, ni siquiera distinguen una vena de una arteria o saben cuantas cavidades tiene el corazón. Con esto no se hace de menos a nadie, pero es significativo de la dificultad innata de la información altamente especializada.

      En cuanto a tu sugerencia de que yo pueda estar en el grupo de los que añoran los gloriosos tiempos en los que los médicos regían unilateralmente, me temo que te equivocas; en primer lugar, no puedo añorar lo que no he conocido. He tenido la suerte de formarme y trabajar casi dos décadas en el sistema británico y allí en el tema de la información al paciente van muy, muy por delante. Añoro, efectivamente, añoro mucho, lo que tenía allí en este sentido: compañeros que se sentaban al borde de la cama e informaban durante un rato y siempre sin palabros incomprensibles a los pacientes. Y ese es precisamente el salto que echo de menos aquí; creo que se ha pasado del paciente totalmente desinformado al paciente que tiene que firmar un papel tras ser informado y sin duda…..asustado. En palabras de Albert Jovell, que ahora toman mas peso incluso, en españa no hay consentimiento informado sino consentimiento firmado. Yo no quiero pacientes desinformados. En segundo lugar, personalmente se me puede acusar de muchas cosas pero de no luchar contra lo que veo mejorable en el SNS…..me estoy dejando mi carrera en ello!!

      Estoy muy en desacuerdo con lo que tu llamas “culpables”; precisamente quien quiere seguir siendo jefe y señor (y desafortundamente esa figura todavía se ve) no tiene problema con el CI, porque lo hace mal, informa poco y luego exige la firma, le da igual; ese paciente que ni siquiera se atreve a preguntar qué firma exactamente no es víctima del CI sino de un médico inapropiado, paternalista, altivo y absurdo. Las voces que se empiezan a oir sonando cada vez mas alto, es precisamente aquellas que se elevan en foros de Etica. En este año y en tres ocasiones distintas, he oído a gente a la que admiro, precisamente por su saber hacer y su humanidad, preguntarse en voz alta si no estaremos causando un daño irremediable al paciente en este intercambio, que sigue siendo desigual. La obligatoriedad impuesta en formato de ley de informar a los pacientes de todas las posibles complicaciones de ciertas intervenciones causa pánico. Decirle a una pobre anciana que se ha roto la cadera, que está asustada, dolorida, sola y aterrorizada que se puede morir en la operación (operación por cierto imprescindible) que están a punto de realizarle, es muy legal y es su derecho democráticamente votado……pero es cruel hasta límites infinitos. No sé cual es o ha sido tu experiencia práctica sobre hacer consentimiento informado a los pacientes, intuyo por tus comentarios tan críticos que actúas desde la cómoda barrera.

      Te olvidas de una cosa, la confianza. Nuestra profesión requiere que el paciente se fíe de nosotros y lo hace y ademas nos valora por ello. Esto es una carga inmensa para nosotros, un privilegio tambien, que debemos saber usar.Esto no implica que el paciente sea un coche o que el paciente sea un súbdito o que el médico considere al paciente como a un inferior, ni mucho menos. Se debe informar al paciente de acuerdo a su capacidad de recibir esa información, pero nunca será igual informar a un ingeniero de telecomunicaciones que a una anciana que aprendió a leer y cuentas. No será tampoco igual pedir la firma a un administrativo de un banco que a un anciano que lo único que firmó en su vida fue su partida de matrimonio….etc, etc La información debe ser acorde con la persona, personalizado, de acuerdo a la medicina mas moderna, insisto, personalizado. Lo de firme usted aquí y café para todos es tremendo. Se aprende mucho acompañando pacientes en hospitales (y desafortunadamente puedo hacer un Master al respecto)y el nivel de ansiedad que se causa a familias que ya de por sí están sufriendo va mucho mas allá de lo que sería necesario. Es ya suficientemente dificil y doloroso para llegar nosotros con mas carga de dolor y un boli. Esto no es paternalismo, esto es Primum non nocere.

      Te contaré una última anécdota. estando yo en UK, y Mr Blair de presidente en aquel entonces, sufrió una serie de episodios de arritmia que requerían una ablación del seno. Le hicieron una entrevista sobre lo que le iban a hacer y él dijo “me ha venido el médico a explicar lo que me iba a hacer y sus complicaciones pero no le he dejado. Le he dicho, mire yo soy primer ministro y sé hacer mi trabajo; usted es médico y sabe hacer el suyo….con eso me vale” a mi aquello, me impresionó. Necesitamos crear un sistema en el cualquier médico sea tecnicamente fiable, que informe de manera personalizada y apropiada y que se le enseñe igual una cosa que otra.

      En fin, que el diálogo que necesitamos tener no es para volver a dinámicas paternalistas obsoletas terribles sino para mejorar lo que claramente hacemos mal, porque el tema no es tan facil como tú propones. Quizás estamos dejando que pese más la justicia y la no maleficencia que la beneficencia.
      Hablemos, dialoguemos, mejoremos. No podemos meter la cabeza bajo el ala

      Insisto en mi agradecimiento Pablo y recibe mi cordial saludo
      Mónica
      Por cierto, me gusta tu blog y leo que el CI es tu especialidad!
      http://elpajaroquecruza.blogspot.com.es/

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  7. Al ir leyendo los comentarios he recordado que yo muchas veces no me acuerdo de hacerles firmar el consentimiento a los pacientes, para realizarles por ejemplo una artrocentesis de rodilla, hasta que ya la he acabado…esto de la burocracia es una lata!!

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  8. angelaahp says:

    Excelente síntesis de en qué se puede convertir un consentimiento “mal” informado. No nos pasa solo a los médicos, no, que cualquiera que haya tenido el infortunio de un arreglo de tuberías puede haber pasado por la misma perplejidad ante su fontanero (sin haber tenido que firma nada eso sí).
    Hay que llegar a un equilibrio entre el paternalismo: “lo que usted diga doctor/a” y un galimatías técnico, todo ello realizando un encaje de bolillos en (por ejemplo) consultas de especializada en las que en 14 minutos (por ejemplo) tienes que historiar, explorar, diagnosticar, indicar y realizar toda la burocracia informática para una cirugía (aunque sea una sencilla).
    Muy divertido y ánimo con nuestra tarea, ojalá consigamos humanizar, llegar a la excelencia, ahorrar y seguir disfrutando de nuestra profesión, aunque cada vez resulte un poquito más complicado.

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    • Muchas gracias Angela
      Creo que nos falta ese punto medio equilibrado y nos ha faltado tambien la instauración progresiva del CI, hemos pasado rápidamente de la medicina paternalista a la medicina tecnicista sin el escalón de la informacion (natural, no reglada) de por medio. ahora estamos en el fango!
      Un saludo cordial

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  9. Virginia Ruiz Martín says:

    Gracias Monica por ilustrarnos, aunque parezca cómico, una realidad cotidiana. La condenada medicina defensiva nos lleva a algunos despropósitos crueles y variopintos. Un abrazo!!

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  10. Me quito la boina. Soy fisioterapeuta, y bastante indignado por la deriva actual.

    He tenido que pasar por la piedra, y ahora tengo que explicar a todo paciente que viene a la consulta absurdos como que es posible que tenga que quitarse alguna ropa, aunque si no quiere no tiene por qué hacerlo, aunque de esa forma puede que no pueda tratarle el dolor de espalda…

    No acabo de tragar esto de tener que considerar a cada paciente como un enemigo potencial, y tener que cubrirme las espaldas ante posibles denuncias…

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    • “Enemigo potencial”….efectivamente, muy bien expresado. el CI muchas veces nos lleva a eso; nada mas lejos de nuestro papel sanitario
      (….y ponte la boina otra vez que teneis mucho frío por el norte!!!)
      😉

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  11. mj mas says:

    Qué bueno es el humor para que se nos “entienda” todo… ¡genial! as usual…

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  12. Angeles says:

    Real como la vida misma. Otras veces te traen a firmar el consentimiento informado en el propio antequirófano…

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    • Eso es tremendo y desafortunadamente pasa demasiado a menudo. Muy significativo de que para una parte importante de los médicos el CI no es una herramienta de comunicación sino una imposicion legal. Simplemente….no funciona!
      Gracias Angeles, un beso

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  13. Qué razón tienes!!!!

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  14. disparibus says:

    A lo mejor, si como pasa en el taller, la firma del médico hiciera afrontar al “dueño” una factura de 2000, ante el médico se firmaría con menos… dioptrías! Buen lunes :p

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