CARTA DE UNA MÉDICO CANDIDATA AL EXAMEN MIR (sobre pregunta de eutanasia)

He recibido este mail que transcribo con el permiso de la autora y habiéndolo anonimizado a petición suya. Creo que su perspectiva tiene un gran valor y es un buen tirón de orejas para muchos de nosotros.

Estimada Mónica,

Soy XXXXX. Tuve el honor de conocerte en 2016, en XXXXX, donde me dedicaste tu libro. Desde entonces, he estado pendiente (todo lo que la carrera y el estudio MIR me han permitido) de tu actividad por redes sociales. He leído tus artículos sobre la eutanasia, y coincido con tu punto de vista.

Yo también creo que existe confusión sobre todo lo que rodea a la muerte, un fenómeno que en el siglo XXI se vive como un fracaso o como una forma sencilla de evitar dar una solución compleja a un fracaso. Yo también creo que se utilizan ejemplos dramáticos de forma errónea para empujar a la sociedad a aceptar algo que no es. Yo también creo que el suicidio, y mucho menos una muerte de la que no se es partícipe, no debe ser lo único que la sociedad ofrezca a aquellos que sufren.

Este pasado sábado, cuando abrí el cuadernillo del examen MIR y me encontré con la pregunta sobre la eutanasia, la afronté de la misma manera que afronté las otras 184: como buenamente pude. Tengo la costumbre de, cuando encuentro una pregunta test sobre una definición o un caso clínico, escribir el concepto o el diagnóstico que creo que es correcto sin mirar las respuestas, para buscarlo a continuación. Cuando leí la definición, escribí: “Adecuación del esfuerzo terapéutico”. Pero no lo encontré. Entonces leí de nuevo las opciones, y marqué la que me parecía más apropiada en el contexto: “Eutanasia pasiva”. Con este razonamiento, marqué y pasé a la siguiente.

Al salir del aula y comentarlo con otros compañeros, ya ni me acordaba de la pregunta, porque este examen ha sido tan extraño y desconcertante que esto no es nada al lado de las muchas carencias que se desprenden de él. Me preguntaba, por ejemplo, por qué nos habían exigido saber cosas como la miopatía por arroz rojo, el metabolismo de la alanina en el ayuno intermedio, qué setas se utilizan con fines recreativos, el manejo del sarcoma pleomorfo indiferenciado, el síndrome de Wilkie o la encefalitis NMDA, mientras que no había ni una sola pregunta de cáncer de pulmón, cáncer de colon, asma, EPOC o manejo del dolor torácico agudo o el abdomen agudo en Urgencias. O cómo serían capaces de evaluar nuestros conocimientos de Medicina con 50 preguntas menos que hace 2 años, a las que hay que descontar al menos 20 preguntas tan enrevesadas que ni los propios especialistas se ponen de acuerdo sobre cuál es la opción correcta en redes sociales.

Es por esto que me ha sorprendido que, de entre tantas polémicas y temas abiertos sangrantes que tiene el MIR como puerta de entrada a la formación especializada, el único que parece que ha conseguido que los colegios de médicos y asociaciones muevan un solo dedo al respecto haya sido el de la pregunta sobre la eutanasia. Me ha sorprendido aún más por mi opinión sobre el tema, que es la misma que la vuestra y, pese a ello, la pregunta no me había chirriado tanto. Entonces busqué bibliografía, en base a qué habían puesto la pregunta, y lo encontré en la 19ª edición del Harrison que tengo en mi estantería. En su capítulo 10 aparece un cuadro con las 4 opciones de la pregunta: eutanasia activa voluntaria, eutanasia activa involuntaria, eutanasia pasiva y suicidio asistido por un médico. La definición que da de eutanasia pasiva es la que aparece en el enunciado de la pregunta, copiada y pegada sin prácticamente cambios.

Yo no sé si la intención de quien puso la pregunta, copiando y pegando una definición que aparece en el Harrison, era adoctrinar a quien la leyese. Si lo era, no lo ha conseguido, al menos conmigo: mi opinión no ha cambiado y sigo teniendo los conceptos claros. Lo que sí sé es que, a raíz de la misma, se ha pedido desde los colegios de médicos y las academias que los opositores impugnemos la pregunta, incluso los que la hemos acertado haciendo constar que, pese a tenerla bien, pedimos su anulación. Si copiar y pegar una pregunta de una fuente bibliográfica (más o menos ajustada a las definiciones comúnmente utilizadas en España) es adoctrinar, ¿esto qué es? ¿Es ético utilizar a compañeros de profesión como ariete para hacer ruido a cualquier precio? ¿Pensáis que el examen será más justo si se incluye la pregunta de encefalitis NMDA, tercera pregunta de reserva, en vez de esta?

Y, mientras tanto, la polvareda que genera esta polémica no deja ver el resto de errores graves del examen MIR. Cuando los compañeros que se presentaban el año pasado fueron obligados a elegir su plaza telemáticamente sin ninguna garantía, tuvieron que acudir por su cuenta y riesgo al Tribunal Supremo para poder defender su derecho a una elección justa, sin la orientación tan detallada que nos ofrecen a nosotros ahora para impugnar una pregunta. Cuando nosotros reclamábamos un aula especial para positivos o contactos de COVID, en lugar de excluirlos del examen, lo más próximo a una petición institucional fue la sugerencia, por parte del CESM, de poner dos fechas para el MIR, un remedio peor que la enfermedad. Este año se ha impuesto la elección telemática de nuevo en la propia convocatoria; si no ofrece garantías, al igual que el año pasado, ¿os tendremos a nuestro lado? ¿O tendremos que acudir al Supremo solos de nuevo? Y todo esto únicamente con problemas de forma; si entramos al fondo, al contenido del examen, volvemos a lo que comenté anteriormente. Cada vez menos preguntas, y las que hay, sobre temas muy poco representativos de la práctica clínica. Y seguimos sin temario.

Pero nada de esto ha generado tanto debate, pese a que no solo nos haría justicia a los opositores que hemos tenido que hacer el examen en estas condiciones, sino que tal vez mejoraría la situación para las generaciones futuras. Da la sensación de que los opositores no somos un fin en nosotros mismos, sino un medio para que las administraciones y asociaciones consigan unos objetivos y ganen ciertas guerras. Guerras que pueden ser justas y justificadas, como es la de la eutanasia, y en la que siempre estaré junto a vosotros. Pero pienso que en la guerra se debe saber cuándo, cómo y con qué medios dar la batalla, y en este caso creo que usar a los opositores de esta manera no parece lo más adecuado.

Gracias por dedicar tu tiempo y atención a leer esta reflexión. He decidido simplemente comentártela a ti porque sé que siempre has estado al pie del cañón por todos los miembros de la profesión médica, y quería que al menos tuvieses la visión de una de los 14.000 opositores que se enfrentaron al examen. En mi caso, tengo la pregunta bien y no la voy a impugnar. Pero esto no significa que no vaya a luchar en mi vida profesional por lo que creo que es justo.

Un cordial saludo. Espero tener el placer y la ocasión de volver a saludarte en persona

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Emilio Gaviria dice:

    Lamento no poder comunicarme con su Blog.

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  2. Luis Maria Cifuentes Pérez dice:

    Aunque no soy de la profesión sanitaria, sino jubilado de la docencia en Institutos de >Enseñanza Secundaria desde 2010 sigo con anteciñon todo lo que decis en Médico a Cuadros y comparto v uesyras crñiticas a nuestro sistema sanitario, Los docentes y los sanitarios somos claramente las dos columnas vertebrales del sistem de bienestar de nuestro país; es decir, de todos los ciudadanos y ciudadanas españoles vivan donde vivan, en el Norte o en el Sur.. Atodos nos ha tocado vivir experiencias frustrantes en algún hospitiales con anicanos famliiares esperando die y doce horas para ser subidos a una planta del hospital, Pero hoy quiero ofreceros una nota optimista desde una aldea de Ourense y es que el tratamiento que ha tenido mi suegra que ayer desgracaidamente ya fallecio por parte del HADO (Hospitalizacion a domicilio) ha sido estupendo y que pensamos decíselo personalmente el el Servicio del CHOU de la capital orensana mediante algun escrito y un detalle de agradecimiento, Hay muy buenos profesionales en toda la sanidad pública, en Galicia y en toda España Un saludo cordial

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    1. Muchas gracias y siento lo de tu suegra. DEP

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  3. No es ni mucho menos una molestia. Solo quería reconocerte un gesto que valoro. Un cordial saludo.

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  4. concha_ea dice:

    Descubrí hace años una maravillosa entrada de este blog, Los botones de mi madre, y desde entonces te he seguido en las redes sociales. Hace meses empecé a divergir de tus opiniones y dejé de hacerlo. No obstante, sigo leyendo con atención las escasas entradas que escribes en él; entre otras, la que motiva la carta de hoy. Y reconozco sin rodeos la valentía de publicarla. Creo que es un ejercicio de humildad y sinceridad digno de alabanza. Enhorabuena, Mónica.

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    1. Te agradezco mucho que te hayas tomado la molestia de comentar. Gracias.
      Escribo poco en el blog porque los blogs han dejado de ser populares, vamos demasiado deprisa. Un saludo

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