LOS BOTONES DE MI MADRE

vida en botones 2    Deshacer la casa de tus padres es el siguiente escalón a enterrarlos, un duro trago que se hace con una mezcla de ternura, emoción y tristeza infinita. Es rescatar recuerdos, encontrar pequeños tesoros que no recordabas o que ni siquiera sabías que existían. Te sientes como un ladrón abriendo cajones cerrados con llave, como un intruso que husmea en intimidades ajenas. Encuentras tu propio pasado, recuerdos de infancia, la tuya, la de tus padres, incluso la de tus abuelos, mezclados con trazas de tus propios hijos, fotos, dibujos “para la mejor abuela”, tarjetas…. Podrías pasar días, semanas, quieres terminar de organizarlo pero también quieres que nunca acabe, que continúe como metáfora de aquel primer cordón umbilical, como esa última oportunidad de sentir su olor, todavía en los armarios llenos de sus ropas.

En una de esos ratos de lágrimas y de sonrisas, encontré los botones de mi madre, un enorme regalo para la imaginación y la reflexión. He pasado dos tardes clasificándolos, mirándolos, casi mimándolos y al final dejando plasmada su existencia en esta foto como un homenaje a la mujer excepcional a muchos niveles que fue mi madre. Pero muchos de sus atributos son comunes a una generación de mujeres, aquellas que fueron niñas de la guerra y la posguerra pasando hambre y miedo, adolescentes y jóvenes con una educación limitada (“ser médico es de hombres”), mujeres siempre a la sombra y tutela primero de padres y luego de maridos (la generación que ni siquiera podía abrir una cuenta en el banco o tener una propiedad si no era con un varón) pero excelentes economistas que eran capaces de ahorrar, de dirigir familias numerosas, fantásticas cocineras, cuidadoras dedicadas, maestras de vida. Mujeres que individualmente no han hecho historia pero que como generación trabajaron para levantar un país en ruinas y para que sus hijos fuéramos mejores y tuviéramos más que ellas mismas. Unas luchadoras.

Los botones de mi madre me han contado muchas cosas; he encontrado el pasado familiar en formas varias y materiales diversos: cuero, nacar, metal, madera, plástico….; leo historias en botones de los años 50 que reconozco en una foto amarillenta de mi abuela, los de las trenkas infantiles, ropa de fiesta, de batas de estar en casa, los del uniforme de gala de ingeniero agrónomo de mi padre, de las camisas de los babis del colegio, botones minúsculos de ropitas de bebé, botones forrados….hay cientos de botones, algunos preciosos, otros horribles. Resulta que en mi casa nunca se tiraba un botón, cuando una prenda se jubilaba, se guardaban los botones y se hacía trapos con la tela. Un eterno “por si acaso” y un constante “esto ha costado dinero”.Y en estos cientos de botones leo el salto generacional e intuyo cómo hemos cambiado y quizás, lo que hemos perdido.

Vivimos en una sociedad de usar y tirar, de “obsolescencia programada”, de reciclar como moda y no como costumbre, de no apreciar que las cosas cuestan un dinero, cuestan un trabajo y un esfuerzo; ahora somos de comprar y consumir a marchas forzadas. Consumistas pertinaces y obsesivos.

Vivimos en una sociedad siempre con prisas, descentrada, incapaz de parar a realizar tareas sencillas o poco llamativas, hemos dejado de encontrar placer en la simplicidad de las cosas, vivimos con un pie en la virtualidad de las redes sociales. Nuestra atención siempre dividida.

Vivimos en una sociedad en la que la palabra “ahorro” se vio sustituida por la palabra “crédito” hace tiempo, donde en vez de prever el futuro, reservar por si se necesita, se gasta por adelantado. No solo no se guardan esos botones sino que se compran botones sin tener cómo pagarlos.

Vivimos en una sociedad con las mujeres completamente incorporadas al mundo laboral, dejando en las casas ese hueco que nadie puede ni podrá cubrir (y que conste que a feminista no me gana nadie); nuestras madres, “de profesión: sus labores”, hacían esa función que aunque no reconocida ni pagada era inmensa y que a veces incluía reciclar botones y otras no faltar ni un solo día a abrirnos la puerta al volver del cole, o prepararnos la merienda, acudir a las funciones del colegio, ayudarnos con las tareas de “pretecnología”, echarnos mercromina en las rodillas o atendernos con el “tengo sed” de por la noche. Y no, hay cosas que solo una madre puede hacer como una madre, incluso el padre mas entusiasta y dedicado es un sucedáneo de lujo pero sucedáneo al fin.

Y creo que al menos mi madre no vivía frustrada ni alienada, al revés, sabía que hacía su trabajo y que lo hacía bien. Ella, que siempre hubo querido ser médico, fue hasta el final, una madre entregada, buen ejemplo de su generación. Mujer sin mediocridades, sin ser madre, esposa o profesional a tiempo parcial y sin nunca poder darlo todo. Y además, de premio, con un poco más de tiempo para arreglarse, organizar cenas con los amigos o salir de fiesta (eso también me lo dicen también los botones…..). Las mujeres de ahora, nos hemos liberado….nos hemos liberado…..¿nos hemos liberado? La bolsa de botones se ríe de mi.

Lo que no sé es cuantos botones faltan, cuantos realmente fueron de utilidad, cuales se injertaron en otra prenda; la bolsa solo tiene los que nunca llegaron a ver más vida que la foto en la que ahora quedan inmortalizados. Y es que al final, la vida quizás sea solo eso, una enorme bolsa de botones.

bodaPablo y Rosina, 2 de Septiembre de 1960 (Madrid) y los primeros botones que les unieron…….

PS: Con todo el cariño y agradecimiento a mis hermanas por su tiempo y generosidad. Deshacer una casa y hacerlo bien, es poner un lazo a una familia que ha sido feliz.

About medico a cuadros

Mónica Lalanda, soy médico de urgencias, escribo y dibujo. Soy inconformista por naturaleza, si las cosas se pueden hacer mejor, hay que hacerlas. Callarse y aceptar....da úlcera.
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185 Responses to LOS BOTONES DE MI MADRE

  1. Ana M. Mendoza Cabañas says:

    Me parece que la mayoría de las familias hemos tenido esa misma experiencia.
    Me alegro que la compartas me veo identificada en esa historia. Aún guardo la caja de botones y la caja de fotos de los padres y algunas cosas más. Un saludo

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  2. Rosa says:

    Lo has dicho de una forma perfecta.También guardo la caja de botones de mi mamá,he usado algunos,pero solo para pegarlos en prendas que he usado en días especiales como el primer año de mi bisnieta,los quince de mi nieta,porque siento que ella me acompaña y me protege.Hace diez años que no la tengo,pero no puedo desprenderme de algunas de sus cosas.A veces me parece sentir su aroma en alguna ropa o en las puntillas que me dejó y que solo pongo en la ropa de mis nietas.Teníamos una pasión en común que era la costura y la decoración y muchas veces cuando estoy creando algo me parece que está a mi lado con su tierna sonrisa.Ella fue una guerrera,nunca se achicó frente a los difíciles escollos que tuvo que sortear y yo estudié gracias a su esfuerzo y sacrificio.Gracias por compartir el artículo,es hermoso,pero no me hizo sentir triste,porque he aprendido a recordarla con alegría valorando los recuerdos y cosas que me legó.

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  3. Gastón Sáenz says:

    Me gustó mucho tu artículo porque mi madre también es una supermujer de esas y tambien guarda botones, gracias a Dios aún me acompaña.

    Pero me sorprendió muchísimo más cuando vi el pie en la foto de tus padres, yo nací el 2 de setiembre de 1960, el día de la boda de tus padres.

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  4. Lily says:

    Muchisimas gracias por tu articulo. Creo que esa es la razon por la que no he tenido el valor de ayudar a mi madre a “cerrar” las cosas de mi padre. Que nos dejo tantos recuerdos queridos. Sobre todo en papel. Libros, postales, libretas llenas de pensamientos, recortes con tijera…en fin…aun no agarro valor. Y ahora entiendo que es por el dolor que causa volver a transitar por ultima vez por un tiempo que ya no volvera. Gracias por hacer aflorar esos sentimientos. Desde muy muy lejos!

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  5. Damaris Morales says:

    Gracias por tu escrito.
    A mí me tocó también, hace ya 20 años y todavía está en mi memoria, fue como tú dices, una experiencia fuerte, sentí que faltaba al respeto entrando en su privacidad.
    Me has hecho llorar recordando todas las muestras de amor que ahí encontré.

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  6. Nurita says:

    Me he sentido tan identificada al leer tu texto. Hace poco tuve yo que deshacer la casa de mi madre, costurera para más inri y entre recurdos, lágrimas y ternura me encontré su gran tesoro: botones, puntillas, hilos, dedales….Gracias por compratir con todos estos sentimientos. Un abrazo

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  7. José Luis Robles says:

    Gracias por tu texto.
    Acabamos de poner ese lazo a la familia y de abrazar esa bolsa de botones de mi madre con los que jugué desde niño.

    Un beso.
    José Luis Robles

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  8. Silvia Hernández Martín says:

    !Preciosa tu reflexión! Me has emocionado, solo darte las gracias por compartir tus sensaciones, sentimientos, recuerdos y buen hacer con la escritura. Gracias R

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  9. Elvira Silva says:

    Que bonito tu articulo, nosotros tambien nos toco desarmar la casa de nuestros padres, una sensacion agridulce, tambien encontramos la famosa caja de botones!!! mi mama nos hacia nuestros vestidos, tejia nuestras medias, chompas, guantes. Tambien descubrimos que ella guardaba nuestros primeros dientes y los de nuestros hijos y cada una de las postales que cuando viajabamos le enviamos para decirle que estabamos bien. Estos son tesoros que aun conservo. Muchas gracias por compartir tu vivencia.

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  10. Celia says:

    No sabes como te entiendo. Emocionada y muchas gracias. Un beso.

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  11. Hermoso escrito, mil gracias, se me antoja traducirlo al ingles para difundirlo (con el debido derecho de autor) ¿me lo autorizaria?

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    • Muchas gracias
      Respecto a traducirlo y conociendo bien la cultura inglesa (16 años allí) pienso que no es aplicable. Nosotros nos relacionamos distinto y nuestra historia es tambien diferente. No sè……

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  12. vicente says:

    Me ha emocionado tu relato, soy profesor de terapia sistémica y con mis alumnos estamos haciendo un trabajo con BOTONES !!! gracias.

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  13. Verónica says:

    Muchas gracias. Un auténtico regalo.
    Y los comentarios de algunas lectoras el perfecto engarce de una joya.
    Simplemente ha enlazado con el corazón y las vivencias de muchas personas entre las que me encuentro.

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  14. Adela says:

    Le has dado un nuevo uso a los botones. Has conseguido con este artículo crear un collar donde cada comentario es un botón distinto que nos une de algún modo a todos cuantos disfrutamos con algo escrito con tanto cariño y tanta calidad. ¡Enhorabuena!

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  15. AnaHerreroLopez says:

    Precioso el sentir que has escrito…así es tal y como lo describes…ojalá mi madre nos dure muchos años más… y sabés una cosa?, yo también tengo una caja de botones…
    Un abrazo.
    Ana

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  16. Almudena says:

    Este texto me ha emocionado, veo que somos muchas las que hemos “escarbado” entre cientos de botones para encontrar el adecuado en cada ocasión. Los míos están en un talego de tela, junto a miles de recuerdos y afectos.
    Un abrazo y muchas gracias
    Almudena

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  17. Isabel says:

    Me ha emocionado enormemente. Yo aún conservo esos botones de todas clases, los pequeñitos de nácar de mis jerseys y vestidos de niña ya han pasado por mis nietos…Hace 34 años que murió mi madre (mi padre bastante antes) muy joven aún, conoció muy poco a su nieta y nunca llegó a conocer a su nieto pero, cada vez que a ambos les he dado algo que le perteneció a ella, me parece como si les estuviera regalando una parte de su esencia, un pequeño trocito de ella que aún subsiste no sólo en mi corazón. Sí, me he emocionado mucho al recordar que yo también pasé por esa dura experiencia. Gracias.

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  18. Bea Morán says:

    No me lo puedo creer! Cada palabra que has escrito la he sentido cómo si lo hubieras hecho para mí. Nunca comento nada en las redes pero tú post me ha llegado al alma. Conservo los botones de mis dos abuelas y los de mi madre como oro en paño. Sirva este comentario como homenaje a todas las mujeres de su generación. Mil gracias!

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    • Este pequeño trozo de corazon que dejè en este escrito me està acercando a tantas otras mujeres, vivas y fallecidas, a tantas historias a tantos botones. Es emocionante
      Te agradezco muchisimo que hayas escrito. Si no haces nunca, esun honor enorme
      Un fuerte abrazo

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  19. Reblogged this on Librepensamiento sin cátedra and commented:
    Sensibilidad dolorida, recuerdo agradecido y reflexión

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  20. Conchi says:

    Por dios que bonito, me lo han hecho llegar, hace unos años escribí un texto similar sobre mi madre, su amor a los zapatos rojos que jamás se compró y a la costura. Gracias por este texto, se me han saltado las lágrimas.

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  21. Los ojos se me llenan de emoción, de recuerdos y de alegría después de leer tus palabras tan hermosas, porque yo también tuve una madre completa, una guerrera, luchadora incansable y una mujer que sabía ser madre, esposa y guía de tiempo completo, jamás conoció el amor a medias ni el apoyo a medias y jamás supo darle una felicidad mediocre a los que amaba.

    Sus hijas, sus hijos y sus nietos la recordamos siempre como un ejemplo de madre, de ser humano y de amiga que sigue siendo la inspiración para nosotros.

    Y mi madre también falleció, y después de enterrarla vino la parte difícil, abrir sus tesoros, esos tesoros de botones, dijes, fotos, mechones de pelo y otras cosas que solo las madres entienden y que cuando te conviertes en madre descubres por qué nadie más puede valorarlos como tu lo haces.

    No sé qué más decir, solo gracias por estas palabras tan hermosas que me hicieron pensar en la memoria de uno de mis seres más amados y por los que jamás voy a darme por vencida en la vida.

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  22. asun says:

    Hola!! yo también recogí la casa de mis padres…y también la caja de botones!! Esa caja de lata, reciclada, que antes había contenido “tortas imperiales”, y que también albergaba los botones que en su día mi madre guardó de la suya…Hoy es uno de mis grandes tesoros.
    Juan Ramón Jiménez escribió:

    ¡Inteligencia, dame
    el nombre exacto de las cosas!
    … Que mi palabra sea
    la cosa misma,
    creada por mi alma nuevamente.
    Que por mí vayan todos
    los que no las conocen, a las cosas;
    que por mí vayan todos
    los que ya las olvidan, a las cosas;
    que por mí vayan todos
    los mismos que las aman, a las cosas…
    ¡lnteligencia, dame
    el nombre exacto, y tuyo,
    y suyo, Y mío, de las cosas!

    Gracias por llevar mi alma nuevamente….a las cosas.

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  23. Gordaalafuga says:

    Acabo de descubrir tu post; yo recogí esa lata de botones hace cuatro años; de forma apresurada tuvimos que desmantelar la casa de mis padres para poder dar a mi madre la mejor atención en su demencia; y allí que nos fuimos …mi hermana, mi marido y yo. Tuvimos que hacerlo en dos días, y acabar así con 30 años de vivencias sin fin de un zarpazo; de ese fin de semana recordamos momentos agridulces. Lloros, risas, emoción y cansancio… Luego me toco desmantelar la habitación de la residencia y eso fue mucho más triste. Me traje una maleta de allí que aún guardo en el altillo de mi casa…Sin abrir… Esperando que algún día tenga fuerzas suficientes para ojear los últimos tesoros que de una casa de amor escogimos que acompañaran a su dueña en el último hogar que tuvo antes de dejarnos para siempre.
    Bello post

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    • Ana says:

      Hace apenas unos meses vivi algo como lo que describes….es tan doloroso….uno ve que se estan yendo pero no puede despedirse y desearia otro fin para una vida que fue todo entrega y amor.
      El amor tiene muchos nombres.
      Uno de ellos es Dolor.

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  24. deodamr says:

    Acabo de leer este post, tiempo después de que lo escribirses. Qué bien lo has escrito y has reflejado emociones y pensamientos…! Yo también ordené los botones de mi madre, en Mayo hará 17 años ya.

    Mi madre era de la misma generación que la tuya. Niña de la guerra, de escasez y miedo, de “las mujeres no pueden ser médicos”. Pero fue una de las que se puso esa afirmación por montera y estudió medicina. Eran unos 500 alumnos en su curso y solo 6 mujeres; una de ellas mi madre. No creas que no lo escribo con orgullo, porque fue toda una odisea, ya te imaginas… Entonces no había MIR, pero se especializó en pulmón, luego en análisis clínicos y ya después de casada en pediatría. Ejerció de pediatra hasta que un cáncer se la llevó.

    A todo lo que brillantemente has descrito que hacían las madres de la generación de las nuestras, las mujeres que como mi madre se incorporaron al mercado laboral añadían además su trabajo profesional. Mi madre siempre decía:” a mí me han engañado con eso de la liberación de la mujer; lo que tengo es el doble de trabajo!”:)

    Muchísimas gracias por escribir esta publicación; me has hecho conectar con mi madre, con mi infancia, con lo geliz que he sido (y soy) y con todo lo que ha tenido que ver en ello el trabajo abnegado de mi madre. GRACIAS!

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  25. esther says:

    Me has emocionado. Acabamos de pasar por ese trance, difícil, lleno de sensaciones, con lágrimas y risas al mismo tiempo. Tumbada en su cama y oliendo su almohada, no quiero que ese olor desaparezca. Todavía tengo que abrir el armario de la costura… (de las hijas soy la única que cose). En mi próxima visita iré a buscar la caja de botones. Gracias por compartir tantos sentimientos

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  26. Pilar Alen says:

    He llegado por circunstancias a esta entrada y tengo que decirte cuánto me ha emocionado este pequeño homenaje a tu madre. Yo soy de la generación del 73 y extrañamente, también guardo botones, como le he visto hacer a mi madre que a su vez lo ha aprendido de mi abuela y es que efectivamente, siempre se les puede volver a dar utilidad y vida. Comparto cada pensamiento y opinión que has escrito. Un abrazo en la distancia, de una desconocida.

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  27. cris sabater says:

    Ohhhhhhhhhh….como me he emocionado al leer tu artículo. Me ha venido a la memoria el recuerdo de mi abuela, los tesoros que guardaba entre los enormes cajones de su cómoda y su caja de los botones tampoco podía faltar. Hoy, 35 años después, soy yo la que guardo celosamente los botones en un bote de cristal esperando que alguna vez puedan ser utilizados.

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  28. Begoña says:

    La caja de botones es algo que no falta en las familias de cierta edad. Mi abuela cosía, mi madre (87), cose y mi hermana y yo cosemos. La misma vivencia, esa de guardar los botones de lo que ya no servía sigue estando activa en las siguientes generaciones. Además mi madre criada en un taller de costura llevaba botones en el cuerpo como si de genética habláramos. Ahora tiene cajas y cajas de botones, aprovechados, comprados, simplemente porque sí. Todavía le pregunto si tiene botones de este o aquél tipo y ella saca orgullosa sus cajas y rebuscamos en el cofre de los tesoros. Yo sigo también la costumbre y puedes encontrar en mi cuarto de costura esa caja de lata con todo tipo de botones, todo tipo de recuerdos. el artículo me ha parecido muy tierno y muy sensato, deberíamos recuperar esa esencia de antes, esa educación de valorar que todo vale dinero, aunque puedas gastar siete veces más, y esfuerzo. A veces pienso que alguien ha hecho esta o aquella cosa y enseguida vamos y la tiramos y compramos de nuevo. Nos estamos cargando el planeta con tanto no valorar lo que sirve y volver a consumir nuevos materiales.
    No quiero pensar cuando tenga que deshacer la casa de mi madre y me encuentre con el tesoro de una costurera, que tanto mi hermana como yo valoramos tanto, porque igual nos gusta un botón que un carrete de hilo. Ahora que hacemos patchwork, hemos iniciado a mi madre en nuestras labores, para que deje en nuestros trabajos trocitos de su buen hacer y poderlo compartirlo siempre. Saber que ella siempre estará en nuestras labores. Se lo dedico a todas las madres, a sus cajas de botones que tanto tienen que enseñarnos.

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  29. Pingback: Botones de flores : una excusa para recordar a nuestras madres | creciendoentreflores

  30. Veo que esto lo escribiste hace casi un año y medio. Yo me encuentro ahora en esa tesitura y me ha encantado cómo lo has descrito. Tenemos exactamente los mismos botones. Y parece que las mismas vivencias. Un gran homenaje a todas esas madres que supeditaron sus sueños y sus deseos por nosotros y supieron ser felices sin quejarse. Yo valoro cada una de las cosas de mis padres porque son cosas que ellos han amado y han formado parte de su vida, de nuestra vida. Qué difícil decidir qué se queda y, sobre todo, lo que no nos vamos a quedar. Parece que vosotros acertasteis ¿algún consejo? Muchas gracias por tus palabras. Me han ayudado.

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    • Lo siento mucho….es tan duro!!! Pero tiene una extraña belleza y sin duda una de las situaciones mas emocionales. casi como un nuevo pequeño entierro con cada armario, cada recuerdo…..
      No tengo consejos, no te van a hacer falta. Solo uno……disfruta un rato con los botones. cuentan tantas historias…..
      un abrazo grande

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  31. s27mel says:

    Reblogged this on s27mel and commented:
    Cómo me ha gustado, Emilio. Creo que se lo voy a enviar a mis primas.

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  32. Carolina says:

    Que bonito..y que ternura..

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  33. Victoria Jimena says:

    Mi hijo me sorprendio hace unos dias con un enlace a este articulo. A mis hermanos y a mi nos toco desarmar la casa de nuestros padres. Esperamos doce meses para hacerlo, porque se hacia duro solo pensarlo. La casa tuvimos que arreglarla porque se estaba estropeando a toda prisa. Fue un dolor sacar su ropa de los armarios, volver a percibir su olor en cada prenda… Nos quedamos con algunas de ellas, y por supuesto con la lata de los botones, que hoy guardo yo. Y la maleta de madera que mi padre usaba cuando estuvo en la mili, que guardaba mil tesoros. Recuerdos de toda una vida. Varios meses despues perdi a mi marido, y sus trajes y todo lo que tenia sigue en los armarios. Simplemente son cosas, pero conservarlas parece que te unen a ellos de cierta forma. Es tenerlos presentes todavia mas. Me has emocionado con tus palabras. Gracias por describir tan bien esos sentimientos que compartimos tantas personas.

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    • Muchas gracias Victoria. Estoy impresionada de la cantidad de latas y cajas de botones que hay por el mundo, todas cargadas de pequeñas y grandes historias. Te agradezco en el alma que hayas entrado a compartir tambien la tuya. Recuerdos de vida
      Recibe un abrazo sentido allá donde estés.

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  34. agusdeados says:

    Reblogged this on ARTE & LITERATURA and commented:
    UNA BELLEZA…………EN PALABRAS Y BOTÓNES.

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  35. Cristina says:

    Ufffff como he llorado…. Se bien de lo que hablas, que duro es perder a una madre… Las madres no deberían morirse nunca.
    Monica me ha encantado! Gracias

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  36. liliana says:

    hola hace 2 años perdi a mi madre y leo tu post reeenviado por mi hija. Que descripción tan exacta de lo que siento, cuanta realidad y cuanta negación a emprender la tarea pendiente. Pero es la realidad que los hijos debemos sepultar a los padres, pero cuanta tristeza. Gracias por permitirme verme reflejada. Y por supuesto que esta la caja de los botones y el costurero con hilos con los cuales tambien jugaron mis hijos. Hermosos momentos compartidos e inolvidables, Gracias por permitirnos vernos reflejados y ahora mi hija se va hacer cargo de la caja de botones de mi querida Madre.

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  37. Hace 15 años que no tengo a mi mamá, y cinco a mi papa, pero la casa sigue igual, ni la ropa he sacado de su lugar, algo de dolor mezclado con necesidad de conservar el recuerdo de todo lo que ellos han acomodado, y por supuesto, hay una caja de botones!!!!!sólo que mi hermana menor, que sabe lo que tiene valor, y lo toma sin pedir, ha seleccionado todos los más lindos, de nacar, etc y se los ha llevado…….debería incorpoarlos al acervo sucesorio, como todo lo demás!

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  38. María says:

    He vivido lo mismo que vos, mamá y papá se fueron al cielo con dos meses de diferencia. Coservo una lata con botones, una caja con fotos y hasta postales que se enviaban mis abuelos paternos durante su noviazgo. Fue duro, pero hoy quedan recuerdos lindos. A veces pienso que cuando yo no esté quizás mis hijos tirarán todo sin revisarlo y trato de hacer limpiezas de placares cada tanto. Me emocionaste y me trajiste recuerdos agridulces en esta mañana gris en Buenos Aires. Gracias por compartirlo y expresarte (y expresarme) tan sabiamente. María

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  39. luisa says:

    Me he emocionado viéndome reflejada en tu historia mi madre también guardaba los botones y una madre entregada y madre de familia numerosa catorce hijos que palabras más reales y bonitas

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  40. Maribel says:

    que bonito, mi madre tambien tenia una caja de botones, me he visto reflejada
    gracias

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  41. Adela says:

    Qué hermoso tu post! Me encantó!
    Y me hizo acordar de tantas cosas de mi infancia…
    Mi madre también descosía los botones de aquellas prendas que ya no servían más que para trapo.
    Y creo que tengo esa misma costumbre. Es que me da mucha pena tirar botones bonitos o no tantos porque en algún momento creo que podré usarlo otra vez.
    Será que se transmite sin proponérnoslo?
    Y coincido contigo en que, desarmar una casa luego de la muerte de tus padres, es muy especial: por un lado la tristeza infinita de saber que ya nada será igual, porque esas personas tan importantes de nuestras vidas ya han partido.
    Y por otro lado, el renovado asombro de vernos en fotos viejas, en dibujos y mensajes que alguna vez enviamos con todo nuestro amor y que han sido guardados con el mismo amor por sus destinatarios.
    También yo aún conservo mensajes y dibujos de mi hijo, y cada tanto les doy una mirada y me atrevo a emocionarme y sentir calor en el alma.
    También le he puesto un hermoso lazo a la casa de mi infancia, que ya no existe sino solo en mi memoria y en mi corazón.
    Gracias, y aunque no te conozco, te envío un abrazo!

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  42. Gloria says:

    Me ha encantado tu post!!! Perfecta descripción llena de sensibilidad.Muchas gracias por compartirlo.
    Lo compartí en mi facebook con este pequeño prologo:
    No conozco de nada a la persona que escribió esto, pero que bien ha descrito esa situación de la que llevo huyendo años… para no enfrentarme, como si fuera a arreglar algo, como si fueran a volver por no hacerlo…
    No me atrevo a dar el adiós a sus cosas materiales, que aunque materiales significan y representan muchos recuerdos imborrables. Sé que lo que realmente importa son sus seres y esencias , infinitos en mi memoria.
    Desde aquí un abrazo a mi hermano y a la autora de este post.

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  43. maria cristina sanchez says:

    Realmente, hermosos recuerdos y magnífica su descripción. Es lo que siente ante la pérdida de nuestros seres queridos..y de la madre, ni hablar. Yo la perdí hace tres años y todavía lloro cuando la describo: fue inigualable. Tuve la suerte de tenerla durante muchos años, porque falleció cuando tenía 100 años y ocho meses, pero los últimos años tenía tanto miedo de perderla, porque era lo natural, era la ley de la vida, que me despertaba llorando ante ese presagio en vez de disfrutarla. Sus cosas, que quedaron en mi casa, las guardo como si fueran reliquias, me cuesta tanto desprenderme de ellas! También era modista, así se ganó la vida y ayudó a mi padre a pagar nuestra educación. Todo lo que me dejó me sirve, sus consejos, su ejemplo de sencillez y buen humor, todo. Por eso me llegó tanto reflexión. No estoy sola. Otros piensan igual. Muchas gracias.

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  44. Daniela Fernandez says:

    Tu historia llego a mi en un momento muy especial… hace 2 meses falleció mi mamá y es mi turno de desarmar su casa. Te cuento que estoy tratando de evadir ese momento pero pronto será. Cada vez que voy a su casa, mi casa de la infancia, me lleno de recuerdos y emociones… y por supuesto mi mamá tenia su costurero y a él iré en mi próxima visita.
    Tus palabras me hicieron reflexionar y emocionar… me encantaron las palabras finales… Deshacer una casa y hacerlo bien es poner un lazo a una familia feliz. Prometo hacerlo bien!!!!
    Daniela.

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  45. Maria Delfina Vega says:

    Hermoso texto y totalmente real!! Tengo 72 años y me ha tocado deshacer la casa de mis abuelas y de mi madre. Mia abuela materna era italiana y en su casa, Necochea en Argentina, había un baúl enigmatico siempre cerrado con una llave que ella llevaba siempre consigo. Sabíamos que era una especie de tesoro con dinero, ella lo guardaba alli. Pero cuando murió ese baúl nos develó muchos secretos. Si bien a mi me extrañaba que no fuera tan católica practicante en esa caja apareció su misal de primera comunión, y una cantidad de estampitas maravillosas. Ella sepultó su catolicismo porque su marido era masón. Aparecieron fotos de todos sus hijos, nietos y parientes y por supuesto yo me hice de muchos de esos recuerdos. En el caso de la casa de mi madre, fue más directo todavía y por supuesto que heredé su caja de botones, y muchos los he reciclado en ropitas de ajuar de bebe para mis hijos y mis nietos. Conservo todo eso y enormes cajas de fotos, y con esos botones muchas veces jugamos en nuestra infancia. Mi hermana con un hilo enhebraba los que parecian de cristal y los colgaba de sus aros simulando pendientes para sus diferentes disfraces de mayor. Todas emociones las he vivido y veremos quien se hará cargo de mis cosas cuando ya no esté. Por ahora tengo una nieta pequeña de 6 años, pero una sobrina mayor, la única sobrina y ahijada quien seguramente se hará cargo de ser quien conserve la historia de la familia. Gracias por tu nota

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  46. Carmen says:

    Precioso texto que me ha encogido el corazón. Mis hermanos y yo tardamos dos años en recoger la casa de nuestros padres, porque cada vez que íbamos sentíamos esa mezcla tan bien descrita de tristeza y felicidad por los recuerdos que íbamos encontrando. Mi madre era modista, de las buenas, de las de antes, como gustaba decir ella, de esas que gozaban mostrando el revés de la prenda con el orgullo de quien sabía que era tan perfecto como el derecho. Es una pena que nuestra vida actual sea una total obsolescencia programada. Hasta en las relaciones y los sentimientos. Ya no se valora la calidad, sino la cantidad. De ropa, joyas, casas, amigos o amores… Coincido en que la vida es como esa bolsa de botones llena de múltiples facetas y recuerdos, de trocitos de nuestra vida.

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  47. victor says:

    Me pasa lo mismo con el taller de herramientas de mi padre heredado de mi abuelo encuentro cosas increibles desde fotos de mi abuelo unas madreñas de mi bis abuela etc esto es como vivir vidas pasadas. tengo recuerddos de tantas cosas que me animaria a describir de donde sos esas cosas. me pasa igual con los botones de mi madre yo jugaba con ellos como objetos raros y tengo muy presente algunos de ellos y sus historias por suerte mi hermana los conserva.

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  48. Diana says:

    Hacia mucho no lloraba tanto, sencilla e ingenuamente hasta ahora me di cuenta que algun día he de desarmar la casa de mi madre y solo de imaginarme recogiendo los armarios y los estantes llenos de recuerdos de todos nosotros y de ella me ha sensibilizado y emocionado completamente, abrazos y gracias por compartir algo tan íntimo.

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  49. maria elena says:

    Muy bello lo que escribiste, me siento identificada. En todas las casas hay una bolsa, lata o cajón de botones. Mi mamá tiene 82 y los botones están en un cajoncito del mueble de su antigua máquina de coser a pedal. Algún día llegará el momento de deshacer su casa y traerme los botones a la mía! Un abrazo desde Necochea, Argentina!

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  50. Precioso, además me ha hecho recordar que 34 años después de su muerte, aún conservo la pequeña caja de metal con botones y las bobinas de hilo, no me gusta coser, apenas estoy en casa por el trabajo, pero de vez en cuando reviso su cajón esa es su casa y no intento deshacerla.
    Muchas gracias por despertar nuestros sentimientos.

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  51. Prefiero no ponerlo says:

    No has podido escoger mejor título, muchas gracias por saber expresar tan bien tanto… Yo ahora tengo 44 años ( soy la mas pequeña de cuatro hermanos )y perdí a mi madre con 39 y recién estrenada como madre, mi niña perdió a su abuela con 20 meses, y recuerdo los mediodías de verano sentada en el patio de casa de mis padres jugando con esa gran caja de botones ( una del cola cao con motivos orientales ), la misma que hoy yo también voy haciendo. Cuantos recuerdos y sentimientos, pero en mi caso mi familia no tuvo tanta suerte y tras su muerte desapareció y solo quedo espacio para discusiones por testamentos y herencias. Tras estos cinco años y varias sesiones con sicólogos ahora veo cuanta suerte y cuanto valor tiene una familia unida. Enhorabuena a todos aquellos que han sabido continuar con la labor de sus padres y conseguir crear una gran familia.

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  52. Nuria says:

    En casa de mis padres también hay un tarro de botones. Me ha gustado mucho tu post.

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  53. sonsoles says:

    Con los ojos llenos de lagrimas y tantísimos botones en la memoría. , Enhorabuena por tu delicioso relato… tán apabullante . Un abrazo agradecido y emocionado .

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  54. Eliacc says:

    Solamente puede decirte: GRACIAS porque al leerte me has hecho feliz

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  55. Nuria says:

    No suelo comentar nunca. He llegado a través de una amiga que lo ha compartido en su muro de Facebook. He llorado leyendo, me he visto a mí misma llorando y leyéndote al mismo tiempo, pero también me he visto ante un futuro no muy lejano en el que también me encontraré, irremediablemente, ante una caja llena de botones y de hilos de colores, guardados para nunca ser repuestos… Cosas de antes, supongo, pero que llegada la hora supongo que se echan de menos más que nunca! Gracias por compartirlo.

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    • Nuria, no sabes como agradezco que si nunca entras a comentar lo hagas hecho con estos botones, los tuyos y los míos. Gracias de corazón.
      De momento tienes a tu madre ahí…..disfrútala. Ya llegará la hora de llorarla.
      Un abrazo

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  56. Paloma de Marco says:

    Hola Mónica, yo también he llegado a ti por casualidad. Me atrajo el título…, también me toco vaciar la casa de mis padres . Me traje su costurero, sus hilos, sus botones etc, no por el valor, sino por lo que encerraba todo ello. En mi retina,está la imagen de mi madre por las tardes cosiendo. …por cierto, cuando me case, mi madre me regaló el costurero. No te conozco, pero te mandó un beso, me ha encantado leerte.

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  57. Lola says:

    Llego a ti por pura casualidad y me atrajo tanto la foto y el título que no salgo de mi asombro… ¿Como es posible que tengamos los mismos recuerdos? yo ayude a cerrar la casa de mis suegros y me quedé con la caja de los botones…….y la conservo como un tesoro. Botones de todos los tamaños y colores……sigo haciendo igual que hacia mi madre: quitar los botones…….y la camisa para trapos de limpiar.
    Ahora, a mi hija le regalé una lata vacía de galletas para los hilos…..y los botones para su nueva casa…..
    ¡Cuánto simbolismo encierran los botones! Gracias por este precioso relato.

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  58. Ana says:

    Por desgracia se lo que es eso,yo tengo botones de mi madre,y los de mi abuela,pero lo más dificil es la ropa,esos olores que aún no estando ellos se sienten todavía,un trago amargo pero que tenemos que afrontarlo.Todos los botones los tengo guardados en mi costurero porque yo si quiero que mis hijas tengan tambien los botones de su madre,de su abuela,y de su bisabuela.Con tu articulo me has despertado unos sentimientos que no tenía olvidados,pero si guardados,enhorabuena.

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  59. Nekane says:

    Estoy en esa misma etapa (padre fallecido hace 2 años) y madre nacida en 1936 mudándose de casa con perfil muy parecido al que comentas. La ropa de mi padre en este tiempo ha salido de los armarios en 3 ocasiones (nosotras las sacamos y Ella, cuando la tenemos en bolsas para dar, la vuelve a doblar, colgar y guardar).
    Muy emotivo tu comentario y reconozco que es más difícil afrontar esta etapa de cuidar y despedir a nuestros padres, de lo que me imaginaba.

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  60. elena says:

    Precioso lo que cuentas. Me quedo por aquí…

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  61. Javi says:

    Después de leerte, me he quedado con dos sensaciones contrapuestas.
    Mi madre, a la que deseo una larga vida, ha dejado en mi una huella similar, y sé que llegado el momento de enfrentarme a su ausencia lo viviré como tu has narrado. Pero como acaba de mudarse de la que ha sido nuestra casa familiar y la he ayudado en esta mudanza, he vivido el momento de los botones con ella como guía de esa historia. Impagable, hacedlo con vuestros padres mientras podáis.
    Y me ha dolido eso del padre como sucedáneo de la madre. Es feo, e injusto con nosotros juzgarnos según roles del siglo pasado. Si algo he aprendido de mi madre es el respeto a la diferencia y la creencia en la igualdad entre géneros. No soy madre, soy padre, y pretendo dejar en mis hijos la misma huella que mi madre ha dejado en mi. Y ella me dice que voy en el buen camino, lo que nos llena a ambos de orgullo.
    Nuestras madres enseñaron a sus hijas a sentirse iguales a los hombres, pero además nos han inculcado esa creencia a los hijos. Cuando has puesto al padre como sucedáneo, estás echando tierra sobre el trabajo de muchas madres, la.mía entre ellas.

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  62. reyes says:

    He llegado por casualidad a tu blog, me atrajo el título de tu entrada.Me han entusiasmado cada una de tus palabras. Gracias por compratir.

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  63. estherspa says:

    Yo ando recolectando momentos que sé que no serán muchos ya para acariciarlos como también acariciaré los botones de mi madre cuando no esté. No imagino la vida sin ella y asomada a ese abismo, vuelvo a ser la niña temerosa que se escondía tras ella. Cuánta emoción puede caber en una bolsa de botones. Gracias

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    • Yo temí ese día toda mi vida. Y llegó. Si todo va bien en la vida de uno, enterrar a tus padres forma parte de la ruta. Una parte de ti se muere con ellos. Pero sigues adelante, sobrevives y al cabo del tiempo, sonríes otra vez. Realmente no se llegan a ir nunca, solo que forman parte de ti.

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  64. Maribel says:

    Muy buena entrada, leerla me hace verme a mi misma entrando en la casa de mis padres con los recuerdos y los olores, su manera de ahorrar siempre, aprovechar hasta los botones (yo también los guardo) y entender que esa época ya no puede volver,, Un saludo fuerte xD

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  65. yaiza says:

    No te conocía pero he visto tu post compartido en facebook y me ha encantado…cuantos recuerdos y todos ciertos.Yo espero que tarde muchos años eso de vaciar la casa xk no me veo capaz, siempre creemos que falta mucho pero algún día llegará😦 .
    Y cogeré esa caja de botones o de calceta que mi madre tiene mil lanas porque calceta de escándalo.
    Yo no sè porque ya que después no los utilizo pero también guardó los botones de las prendas que hago trapos:).
    Un saludo

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  66. Lolo Pasaro says:

    Lo has descrito perfectamente, no podría definirlo mejor, desgraciadamente sé lo que cuentas. Gracias por compartir

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  67. Mariangeles says:

    En mi casa aun esta la xaja de botones. Mi padre partio hace 5 años y mi madre aun esta con nosotros, a Dios gracias . Yo soy madre de profesion mis labores, y no me arrepiento, el aparcar mi vida laboral por cuidar a mis hijos . Preciosa historia gracias por compartirla

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  68. Completamente de acuerdo con tu reflexión. Yo también me sorprendo cuando veo a mis padres utilizando los mismos platos o bandejas que tenían cuando yo era pequeña, hasta el bote de cola cao sigue siendo el mismo:-), y por supuesto los botones no se tiraban; ni los botones, ni casi nada. Ahora hemos vuelto al DIY, cuando nuestros padres eran genios del DIY, del aprovechamiento de todo, del dinero bien aprovechado, del valor de las cosas. Y ahora que viven más desahogados y pueden vivir con más lujos, que sigan teniendo ese bote de Cola cao es toda una lección.

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    • El ahorro ha formado parte de esa generación como forma de vida, han seguido siendo cautos hasta el final. Ese “apaga la luz que no la regalan” lo he oído siempre incluso en momentos de total desahogo. Gente sensata. ¿Qué será de nosotros, despilfarradores natos?

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  69. Lou says:

    Hola! me encantó tu artículo. Yo todavía guardo la caja de botones de mi madre. Con ellos he decorado dos cojines, dos marcos de fotos, un espejo y una lámpara.

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  70. Querida Mónica hoy se cumplen 10 años que se fue mi mamá y leerte fue recordar cada instante el día que desarmé su casa, ella también tenía un costurero lleno de hilos de diferentes colores, porque en esa época las prendas se arreglaban una y otra vez, por supuesto ha bía muchos botones, sobre todo de camisas, y me los guardé. Todo como bien decis, es el significado de una época diferente, no se si mejor, pero diferentes, donde había otros valores y sobre totodo, otros tiempos para vivirla.
    Gracias por tus palabras.
    Tu tocaya argentina.

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  71. Inma P Redondo says:

    Gracias a FB llego a tu blog y a este post y me ha emocionado porque veo a mi madre enteramente reflejada. La misma generación y la misma caja de botones de la que yo también me hacía de pequeña collares y donde rebuscaba los más bonitos para ponérselos a los vestiditos para las muñecas que mi madre me enseñaba a cortar y coser. Hasta ahora no había pensado en el momento de tener que recoger la casa cuando no esté. Ojalá que quede mucho tiempo hasta que llegue ese momento y que mi hermano y hermanas sepamos hacerlo bien.
    Lo que no se es qué pasará cuando yo no esté y mis hijos encuentren mi caja de botones.

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  72. remewyn says:

    Te felicito no sólo por tu extraordinario homenaje a tu madre sino también por haberla tenido en tu vida. Me he sentido totalmente identificada con cada palabra. Me ha trasladado a esos mismos momentos que por desgracia también he vivido recientemente y me ha emocionado mucho, como dices, con esa mezcla de nostalgia, tristeza y profundo agradecimiento por haber podido disfrutar de un ser tan maravilloso como mi madre.
    Comparto contigo y tus seguidores las reflexiones en mi blog sobre ese momento posterior en el que te das cuenta de que ya no podrás abrazarla pero nunca, jamás, te vas a sentir sola. Gracias. https://theendornotblog.wordpress.com/2014/02/24/222-222/

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  73. Mil Delicias says:

    Y en el camino de la vida surge una pregunta. ¿Qué harás con esos botones?

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  74. Teresa says:

    Preciosa reflexión en la que muchos hijos desgraciadamente nos vemos identificados, un estupendo homenaje que quizás en su día no supimos agradecer todo lo que debiéramos y que tristemente sólo se nos haga presente cuando ese abrazo que duela ya no es posible. Gracias.

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  75. Estela says:

    Qué manera de engancharme… es que podían ser mis mismas palabras…
    Por suerte, aún no me ha tocado pasar por el momento “deshacer”; tampoco sé si seré capaz de hacerlo o de tomármelo como tú lo cuentas…
    Lo que sí sé es que refieres verdades como puños y que, al menos a mí me parece, debía recordársenos ésto más a menudo, para que no se nos olvide bajarnos de ese carro en el que nos subimos por inercia, ese carro que hoy llamamos vida.
    Gracias por hacer que lo tenga presente. Qué vale más un ratito de achuchones y algodón con mercromina que cualquier juguete que se pueda comprar con el dinero que conseguimos trabajando y dejando de lado esas necesidades primarias, también llamadas “huecos en el hogar”.

    P.S. Feliciano y Lolita se casaron el 12 de septiembre de 1960 en Écija, Sevilla… diez días después de Pablo y Rosina.

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  76. Me declaro fan tuya, desde ya.

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  77. Maria says:

    Precioso! Me siento identificada por completo. No sería capaz de expresar tan bien estos sentimientos que viví hace unos años. Gracias

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  78. Eva says:

    Tremendo nudo que tengo en la garganta, enhorabuena por hacer “sentir”

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  79. Pepa de la Morena says:

    Gracias por compartir estas palabras, la descripción que has hecho de tu madre, creo refleja como eran muchas madres. Es curioso que en tantas casas se guardaran los botones de la misma forma que tu has contado.
    Este relato lo he leído en Facebook, gracias a una amiga aficionada como yo a la costura, yo también lo compartiré, me ha parecido precioso.

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  80. MªÁngeles says:

    Creo que esta columna de Leila Guerrero viene bien a esta Entrada.Se titula ¿Dónde estás? y saliió publicada en El Pais el 27 de Mayo.de 2015

    La veo. No sé cómo, pero la veo. Sobre el escenario, a dos metros de donde estoy, un hombre canta una canción que nunca escuché antes y, mientras siento que los pies se me contraen como garras oscuras, que las uñas se me hacen pedazos, la veo. Mi madre con veintiuno, con veintidós años, su pelo negro aferrado por una peineta de carey, sus piernas fabulosas, riendo en una plaza, riendo rodeada de palomas, riendo con sus anteojos pop de sol azules enormes, los pómulos iluminados por una luz de leche clara, mirándome a mí, de un año apenas, de dos. Mi madre que no sabe la vida que tiene por delante, la muerte que tiene por delante, los hijos que tiene por delante, mi madre en esa ciudad de la que se irá pronto y en la que no volverá a vivir jamás, joven, fuerte, feliz, mi madre que no sabe que décadas después llorará sobre los restos de comidas tristes, que tendrá una hija impiadosa, que vivirá rodeada de dragones. La veo -con su minifalda de lana de color violeta, con su abrigo largo, con sus botas altas- peinarme con delicadeza, decirme así es como se hace el pan, y así es como se teje una bufanda, y así es como se hacen las tortas, y así es como alguien se entretiene en los días del invierno, y así es como se hace un ojal, y así es como se levanta un ruedo, y así es como se pinta un banco de madera, y así es como se recogen hojas de la parra, y así es como se hace un dulce, y así es como dispone un ramo de jazmines, sin decirme nunca nada, nada importante (cómo se ama sin aniquilar, cómo se perdura sin cansancio), y entonces, sobre el escenario, el hombre termina de cantar y dice que escribió esa canción cuando aún no tenía hijos —“cuando aún no sabía cómo era la vida con ellos”—, y todos aplauden, y yo aplaudo para no gritar o para no morirme o las dos cosas.

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  81. MªÁngeles says:

    Te dejo el enlace al Post en cuestión por si no entras en estos días y luego te cuesta buscarlo

    http://afrontandolesionmedular.blogspot.com.es/2015/06/mujeres.html

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  82. MªÁngeles says:

    Te dejo el enlace al Post de mi blog donde he incluído el tuyo porque me parece que merece ser compartido . Gracias, una vez más.
    http://afrontandolesionmedular.blogspot.com.es/

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  83. MªÁngeles says:

    Decubrí tu blog hace poco por algunos médicos con los que trabajo que te mencionan. Me llamó la atención este Post por ese título que establecía de algún modo una conexión con mi madre fallecida, una casa “vaciada” y una caja de botones. Yo guardo algunos botones de la casa de mi madre y otras cosas que mis hermanas no sabían qué hacer con ellas. Los guardé en una caja muy especial separados de los míos. Yo superé a mi madre en coleccionar botones. me parezco más a mi madre que las personas de mi entorno, en su valores, en sus costumbres. Me dejó un buen legado.

    Mi madre murió hace nueve años y medio. Duermo en su cama y guardo mi ropa en su armario. Tardó mucho en desaparecer su olor que me dolía aunque me gustaba.

    Desmontar la casa de mi madre fue muy doloroso y a pesar de haber transcurrido tantos años, aún no he vuelto a pasar por ella.

    Maravillosa foto la de Pablo y Rosina. Muchas gracias por compartir tus sentimientos y tus vivencias con las que me identifico plenamente. Siento que tu también hayas quedado huérfana como yo aunque veo que, igualmente, tienes unas estupendas hermanas.

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  84. Rosa says:

    Vengo de casa de mi madre. Hoy he comenzado a deshacerla. Huele a ella. Creo verla en todos los rincones. Pronto encontraré la caja de los botones y la de los hilos que tantas veces sacó cuando le llevaba algo para arreglar y la caja de botones que ella encontró en casa de su madre cuando la deshizo. Mi madre era una gran mujer, licenciada en derecho cuando pocas mujeres estudiaban (fue como tu madre una niña de la guerra) y de una inteligencia extraordinaria. Nunca trabajó fuera de casa. Me enseñó a valorar las cosas, porque ella las valoraba y a darles nuevas oportunidades. Recuerdo, de niña, buscar los botones más bonitos de la caja y hacer pendientes con ellos…
    Gracias por compartir tu experiencia, y hacerme sentir menos sola en este momento tan difícil.

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    • Querida Rosa, por lo que escribes y por lo que transpira tu mensaje, tu madre te dejo mucho mas que esos botones, verdad? Tenemos suerte de haber tenido madres así
      Mucho ánimo, muchísimo!!!
      Un fuerte abrazo desde este extraño desconocimiento que se siente cercano

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  85. inma page says:

    Hola Mónica.
    Llego a tu blog desde una entrada que hablaba de morir también (cuando sea vieja…) y he visto esta entrada y me ha emocionado. Me he visto reflejada y he visto también a mi madre y sus botones. Yo no he tenido que deshacer todavía la casa porque mi padre vive todavía pero tengo también esos botones reciclados, sin saber si algún día llegaré a utilizarlos. Nuestros padres nos dejan comportamientos, creencias, emociones mucho más alla de lo que nos pensamos.
    Gracias por tu blog.
    Un abrazo,
    Inma Page

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    • Muchas gracias a ti por tomarte el tiempo de entrar a comentar!!
      Parece que somos muchas con bolsas o cajas de botones (textuales y metafóricas), te hace sentir acompañada (y no puedo por menos que hablar en femenino, es algo entre madre e hija)
      Animo y un abrazo
      monica

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  86. Marta says:

    Yo que vivo desde hace muchos años lejos de mis padres, siempre he temido, y temo, a ese viaje en avión que algún día haré llena de tristeza y de reflexiones. Muy parecidas a las que has compartido y con las que parecías estar describiendo a mi Madre. Has puesto en palabras lo que yo siempre he pensado, y el día que me toque hacer el viaje a esa casa, que fue la mía, pienso traerme ese tesoro que describes, la caja de botones de mi madre. Porque ahora sé que parte de su esencia permanece en ella. GRACIAS por compartir tu “interior”.

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  87. Marta says:

    Precioso post!! Los médicos también somos personas, gracias por plasmarlo aquí…

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  88. gemma says:

    Molo, dice el título que “Qué sólos se quedan los muertos” y éso es lo que uno siente cuando abandona el cementerio, pero al llegar a casa y pasar los días, los meses…con el hueco vacío, la bolsa de botones llena, las llamadas mudas de teléfono y los recuerdos pesando como plomo no hacen sino confirmar qué sólos nos hemos quedado nosotros!
    Un beso y muchísimas gracias por tu artículo tan precioso y por la postdata. Mamá seguirá por ahí arriba con sus botones:-)

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  89. monicamox1 says:

    Me ha encantado leer la historia de tu madre y de toda una generación a través de sus botones. Las madres siempre están ahí, cuando están y cuando esa famosa “ley de vida” (habrá que derogarla) te las quita. Se quedan en tus botones, en tus gestos, en tus dibujos, en todo. La mía era psiquiatra y seguramente de ahí me venga todo.
    Gracias por recordármela y por hacerme sonreirllorar con este precioso post.😉

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  90. Rocio Ruiz says:

    No conocía tu blog pero el azar me ha llevado aqui, a esa caja de botones que también está en el cajón de la máquina de coser de mi madre.
    Me has emocionado, parece que describes a mi madre, a la que tanto admiro pero a la que jamás se lo he dicho.
    Temo que llegue ese momento. No imagino esta casa que me acoge en vacaciones sin ella😥

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    • Perder a tu madre, algo que uno teme desde que adquiere sentido y algo que, si todo va bien, siempre llega. Desafortunadamente no es mas facil…..
      Dile a tu madre que la admiras!!!! Te darà mucha tranquilidad cuando llegue la hora de recoger sus botones.
      Un abrazo

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  91. HerrDV says:

    Me la imagino derramando todos los botones sobre la mesa y revisandolos, apartandolos uno a uno, con el dedo encima. Seguro que sabía de qué prenda y de qué persona fue cada uno, por muchos años que hiciera que terminaron en la bolsa. Bonito cuadro de toda una vida.

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  92. Simplemente genial!!! Gracias por todo lo que compartes

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  93. Precioso broche a un duelo!. Enhorabuena por tener la sensibilidad de escucharlo y ayudar a construirlo.Con tu autorización lo colgaremos en nuestra página, para nuestros clientes.Gracias.www.Facebook.com/FdezSastreYRojoPsiquiatras

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  94. Mari Carmen says:

    Me ha emocionado…no he podido evitar que las lágrimas cayeran por mis mejillas, ya que me he sentido muy identidicada por la reciente pérdida de mi madre. Y que me dices de la caja de los hilos? de mil colores, como dice la letra de una sevillana…Un duro momento que tarde o temprano nos toca vivir. Un abrazo.

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    • Siento mucho la perdida de tu madre.
      Que su casa quedara vacia es algo que me aterrorizaba desde niña; su ausencia definitiva pero pasa el tiempo y el momento llega. Es como un largo ensayo general que no lo hace mas facil

      Un abrazo y muchas gracias

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  95. Gabriela says:

    entrañable historia y tan común a todas las mujeres de ambas generaciones . Vivo temiendo el momento en que me toque desarmar la casa de mis padres , me identifico y me emociono con tu nota . Todos estamos hechos por la misma carne sufriente como dice Saramago , y poco preparados estamos para los duelos , las pérdidas y la nostalgia .. gracias . Un ABRAZO

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  96. Marisa says:

    Una preciosa forma de hacer un duelo. Gracias por compartir un sentimiento así!

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  97. Salvador says:

    Es un placer leer un trocito de vida bien escrito. Muchísimas gracias por compartirlo!

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  98. Marian Jimenez says:

    Sencillamente fantástico!!!
    Cuando escribes de ” medicina” eres buenísima….y cuando lo haces de otras cosas…¡eres mejor!
    Felicidades ; buscar los botones de nuestra vida nos une a lo que fuimos,somos y seremos como familia.
    Gracias,Mónica , me has sugerido grandes reflexiones( no por tamaño pero si en complejidad).
    Marian

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  99. Emocionante post Mónica

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  100. Muchisimas gracias Angeles
    La caja de la costura tenía su presencia y su lugar en todas las casas. Un objeto que ha ido perdiendo fuerza……Mi madre se reia de mi cuando yo le contaba que uso pegamento de tela para pequeñas reparaciones:-)
    Un besote

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  101. Angeles says:

    Magnífico, Mónica, sencillamente pleno. E, inevitablemente, la cabeza se va a la caja de costura y no puede evitar recrearla con toda la vida corriendo alrededor. Gracias por compartir esas emociones y describirlas tan bien. Besos

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  102. mj mas says:

    Cuantas reflexiones caben en una bolsa de botones!! … o que bien saben leer la vida las personas como tú, Mónica.
    En casa de mis padres también hay una lata llena de botones con la que me encantaba jugar de niña. Imagino tus sentimientos y me dan ganas de enviarte un fuerte abrazo.

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    • Muchisimas gracias Maria Jose
      Estos abrazos son siempre tan necesarios….!
      Un beso

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      • Lorena says:

        Estimada Mónica: hoy leí por casualidad tu post. Escribes bien y te das el tiempo para compartirlo, por eso: ¡Muchas felicidades! Quiero comentarte a ti y a tus seguidores que la madre trabajadora deja un intangible a los hijos, sobre todo a las hijas, que no es palpable como la caja de botones, pero ¡es tan real! La mujer inteligente, luchadora, que se las arregla cada día para traer el pan a la mesa de sus hijos es tan admirable y da un ejemplo tan fuerte para los hijos que nada lo reemplaza. Muchas veces el tesón que uno necesita para salir adelante viene de ese testimonio de la madre.
        Estoy en desacuerdo respecto a que el padre es sólo un sucedáneo en las tareas con los hijos. No lo es, absolutamente no. Es distinto, porque es hombre, es papá, es otra persona. Pero también puede cumplir labores típicamente atribuidas a las mujeres. Los hijos se merecen al papá presente ejerciendo labores como bañarlos, aconsejarlos, prepararles la comida, etc.
        Escribo todo esto desde mi óptica de hija de mujer trabajadora. Mi mamá se murió cuando yo era jovencita y mi papá me cuidó tan bien … Descubrí -él también- cualidades que no conocía, porque no tuvo la oportunidad de manifestarlas antes.
        Ahora soy una académica de 38 años, trabajo mucho y sé que seré una excelente mamá trabajadora, si Dios quiere.
        Un abrazo desde Valparaíso, Chile.

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      • Sin duda mi madre describe a una generación entera de mujeres cuyo trabajo principal era criar hijos y estar en casa. Las cosas han cambiado…..
        Un abrazo hasta Chile y muchas gracias por entrar a comentar

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  103. ncaballero says:

    Precioso post Mónica, qué duro debe ser cerrar un círculo… Gracias por compartir sentimientos tan bonitos y especiales. Un abrazo!!!

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    • Gracias Noe
      Es de las cosas que esperas con horror toda una vida y que cuando llega, lo sobrevives….
      Un beso

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      • tarxis says:

        Tengo pendiente vaciar la casa de mi madre, la mía la de los ochos hermanos,
        una casa que estaba llena de vida y mucha, porque éramos muchos, hasta la abuela vivió con nosotros siempre. Por ahora la seguimos manteniendo y es donde nos juntamos de vez en cuando todos y sus 15 nietos, ninguno creo que soportara tal invasión como lo hacía ella. Pero hace ya más de un año que sus cosas esperan, las suyas y las de mi hermano que también nos dejo solo 15 días más tarde y vivía en la misma casa
        Hay tantos botones tantos recuerdos tanto amor que todavía no me he atrevido más que mirar las cosas de ambos, ordenadas e impolutas, dejarlas con cuidado y llorar a moco tendido. Sé que un día nos tenemos que poner en ello, pero las veces que nos juntamos, que no son tantas. no somos capaces.Es tan desgarrador el dolor y es tan triste que ya voy por el tercer kleenex mientras escribo esto. Tenemos que ponernos a ello, lo sé, pero aún quiero tenerlos en casa, en nuestra casa y es como si los echaras.
        Leer tu blog ha sido tan tierno, tan amoroso y tan bonito que aunque he visto que tiene ya como un año, quiero felicitarte por tener una madre tan buena como fue la mía. Ella, mi madre, cuidó a sus hermanos, a sus padres, a sus ocho hijos, a su suegra que siempre vivió con nosotros, a mi padre y sus nietos hasta que pudo y en cambio apenas pudimos cuidarla a ella porque su cancer llevaba premio. Nunca nos dio ninguna faena al contrario hasta el ultimo día de su vida quería ir sola al baño con su andador, no vaya a ser que te hicieras daño en la espalda como te decía ya con apenas ya voz. Un día antes de marcharse le dijo a mi prima ” ves como es bueno haber tenido tantos hijos” . Se fue como vivió rodeada de sus hijos.

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      • “es como si los echaras….” creo que describe perfectamente esa sensación
        Gracias por compartir tu historia y los botones de tu madre. Gracias de todo corazón.

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    • Patricia says:

      Hola! No sabes lo que he llorado. Yo la ayudé a mi mamá a desarmar la casa de mi abuela. Ella tenía allá por el año 80 todavía varios hermanos y hermanas, pero además de vivir todos lejos, mi mamá es de las más chicas y hoy tiene 87 años. luego en el 98 al morir mi papá, ella se vino a vivir a mi ciudad y pasó de una casa a un depto, otra casa para desarmar y otra vez, las dos solas porque soy hija única. Algún día me tocará desarmar su depto, o tal vez no. En las dos casas había cajas de botones. Ahora mi mamá los juntó todos en una. GRACIAS Un abrazo

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      • Pensaba que las cajas de botones serían algo bastante común pero no hasta el punto que me estais demostrando tantísimas lectoras.
        Qué emocionante y que bonito.
        Quizás sea uno de los momentos más duro de ser hijo único, deshacer la casa de tus padres. Animo Patricia, ojalá todavía puedas compartir muchos botones con tu madre
        un abrazo

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