FOTOS EN EL MEDIO SANITARIO: ¿LA CUELGO EN EL FACE?

En una sociedad en la que fotografiamos sin límite y vivimos en un permanente escaparate , los sanitarios nos vemos arrastrados en esa fiebre social. Con frecuencia  podemos encontrar confusa la fina linea entre lo profesionalmente aceptable y lo que no lo es. Sin embargo hay un área en la que deberíamos ser particularmente respetuosos por ética y por ley: la confidencialidad del paciente y el derecho a su imagen.

Esta es una infografía inspirada en el Manual de Estilo para Médicos y Estudiantes de medicina sobre el buen uso de Redes Sociales que espero pueda ser de ayuda como simple sugerencia. Está abierta a cambios y comentarios:

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DEONTOLOGÍA: ¿UN BELLO MONSTRUO?

(Artículo publicado en Siete Días Médicos con el título AL OTRO LADO DEL CÓDIGO DEONTOLÓGICO)

Yo solía estar del “lado bueno” del Código, es decir, del lado que lo estudia, lo acepta y participa con entusiasmo en su difusión. De la misma manera que cuando uno es médico y está del lado bueno de la enfermedad, del lado del cuidado, del apoyo y la ayuda y no del sufrimiento.

Llevo años siendo una auténtica estudiosa del Código Deontológico (CD), del que me enamoré nada más verlo y casi a primera vista en el 2009. Tan completo, tan detallado, incluso tan romántico a veces. No tardé en querer saber más de su historia, su aplicación, sus profundidades y me enrolé en un curso de Experto en Ética Médica del que después sería también profesora. A partir de ahí vino un Máster en Ética Médica cuyo trabajo fin de Máster consistió en aplicar los nuevos conocimientos a las Redes Sociales. Me entusiasmó la idea de trasladar todo lo que hacemos en la vida real a la virtual. La Organización Médica Colegial se entusiasmó conmigo y acabé coordinando el Manual de estilo para el buen uso de redes sociales para mmédicos que ha llegado incluso a ser parte de la carta de bioética para los compañeros de toda Hispanoamérica.

No paré, lo siguiente fue otro Máster, este ya universitario, de Bioética y Bioderecho, la ética me había parasitado el cerebro, el código me parecía infalible, magnífico, intachable. Dediqué el trabajo fin de máster esta vez a nuevos métodos de enseñar Ética, investigué el mundo del cómic y desarrollé un proyecto de enseñanza de Ética y profesionalidad a los estudiantes de medicina. No tardé en embarcarme en un proyecto alucinante, convertir el CD en un cómic, y la OMC se volvió a entusiasmar conmigo y apoyó una idea tan loca. La idea ha sido un éxito, la publicación de Con-Ciencia Médica ha sido una especie de boom en el mundo médico.

 

Entre medias he dado tantas charlas de Ética y Deontología en tantas ciudades y reuniones que he perdido la cuenta. La ética en Redes Sociales y el cómic aplicado a la ética son mis temas estrella. Hay amigos que se ríen de mí porque siempre acudo a las reuniones médicas con el Código en el bolso.

En un momento dado entro a formar parte de la Comisión Deontológica de mi colegio y llego incluso a enviar candidatura a una plaza en la Comisión Deontológica Central, sin éxito.

Fue quizás el contraste con el código inglés: How to be a good doctor, lo que me impresionó. Las normas de los ingleses son más sencillas, más limitadas, más claras incluso, con 80 puntos resumidos en un decálogo de nueve puntos al que llaman Duties of a doctor. Nuestro código tiene 250 apartados mucho más largos y complejos y sin decálogo. Solo por su complejidad, es muy posible que la mayoría de los médicos sean grandes desconocedores de su código como tal. Y a pesar de esto, en su mayoría excelentes médicos y con un comportamiento más que aceptable.
Pues bien, de la noche a la mañana e irónicamente a causa de una entrada en mi blog me encuentro al “lado malo” de ese Código. Sin necesidad de entrar en detalles, que no vienen al caso, paso a ser juzgada por faltar a mi idolatrado librito. Dicen que es bueno sufrir la experiencia de estar enfermo para ser buen médico y no me cabe duda que la vivencia de este expediente me hace ver otras facetas que no había visto y me convierte en algo más crítica también.

En primer lugar, todos sabemos que el CD son “normas de obligado cumplimiento“, pero a pesar de todo mi estudio e interés en el mismo, nunca tuve muy claro cómo se puede hacer cumplir. Ahora lo sé, ante determinadas faltas y si eres encontrado culpable tras atravesar un expediente disciplinario, puedes ser inhabilitado por un tiempo de hasta uno o dos años. Y no hablo de cometer una negligencia sino por ejemplo de faltar a la confraternidad con los compañeros. Siendo la colegiación obligatoria, no podrías trabajar como médico en ningún ámbito sin estar colegiado. Es decir, tenemos un código que es sancionador, que limita tu capacidad de acceder a un puesto de trabajo. La idea de la autorregulación de los médicos siempre me pareció imprescindible, nadie mejor que nosotros mismos para tender a la excelencia,pero me lleva a la primera reflexión.

El código deontológico no es como un Código de Circulación, está lleno de matices y de posibles interpretaciones y además es largo y muy denso, ¿puede un código de estas características tener carácter sancionador? Ante la exquisitez de detalle, encontrar médicos que de forma casi continuada o recurrente no sean infieles al CD parece menos que imposible. Y de repente, sigo viendo la belleza literaria en nuestro CD, pero entiendo que quizás la versión británica es mucho más práctica. Me pregunto si un código que pueda llegar a impedir tu vida laboral no debiera ser mucho más conciso y más claro, ya que no es fácil de aplicar y sobre todo no es fácil de delimitar si su cumplimiento es el adecuado.

Y en este punto comienza mi segunda reflexión, sobre la valoración de un colegiado que atenta contra este Código. Los colegios de médicos tienen cada uno un comité deontológico que en caso de denuncias a colegiados, serán quienes harán un informe valorando si el colegiado ha cometido falta o no y su gravedad. Esto sin duda puede paliar la complejidad de interpretación en la aplicación del código. En este sentido sería importante que esa comisión deontológica sea independiente y esté muy bien preparada. Sin embargo, estos comités entran y salen del colegio a la vez que las juntas directivas y son seleccionados por ellos mismos. Lo cierto es que ser miembro conlleva generosidad en tu tiempo, algunas situaciones pueden llegar a ser muy desagradables, a nadie le gusta tener que juzgar a compañeros. ¿No sería más adecuado que para ganar en independencia de la colegiación y de la junta directiva, no revisara la comisión deontológica de Cádiz los casos de La Coruña y los de Valencia se cambiaran con los de Salamanca…etc. No es práctico pero dadas las herramientas de comunicación del siglo XXI, sería posible.

Pero y estas personas de las comisiones ¿cómo son seleccionadas? Son supuestamente médicos de reputación intachable, aunque no encuentro una manera objetiva de valorarlo. Lo cierto es que no se exige formación en ética o deontología ni tampoco después se facilita esta formación de forma reglada y obligatoria. Queda todo un poco a la buena voluntad de cada persona y a la idiosincrasia de cada colegio. Pero si lo que se están jugando los médicos sometidos a un expediente disciplinario son las lentejas de sus hijos, ¿no debería ser imprescindible demostrar esa moralidad intachable y además proporcionar la formación necesaria?

Estos días he oído por primera vez el término “deontologista”, para definir a alguien como creyente absoluto de la deontología, y de la infalibilidad de las Comisiones deontológicas. ¿Se puede ser deontologista en España? En esta reflexión tardía que hago en estos días y con una perspectiva muy distinta a la que llevo años haciendo me planteo si no tendremos un código tan extremadamente puntilloso que sea poco menos que imposible y cuyo cumplimiento es juzgado por comisiones de personas que aunque buenas y generosas no estén quizás suficientemente formadas para una tarea tan compleja y con consecuencias tan extremas para la vida de un médico como es quedarse sin trabajo. Me pregunto si no hemos creado un magnífico y bello monstruo que en cualquier momento se puede volver contra cualquier médico si se sabe azuzar de manera adecuada.

Sigo siendo muy partidaria de la autorregulación y sigo estando embelesada con el CD pero ahora, viéndolo como una víctima de sus preciosismo, me gustaría plantear esta simple reflexión que quizás sea solo consecuencia de mi situación personal y pueda incluso resultar absurda pero aquí va: ¿No sería más apropiado tener un código corto y simple, muy estricto en temas básicos y con capacidad sancionadora dejando el código completo como una guía para la excelencia? ¿No deberíamos replantear las comisiones deontológicas para asegurar su imparcialidad, independencia y sobre todo su formación adecuada?

A mi llevar el código en el bolso no parece haberme servido de nada….

 

NOTA: Tras cuatro años en la CD y según los estatutos colegiales acaba de concluir mi pertenencia a la misma.

Versión en papel de artículo en siete Días Médicos:

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NOTA SOBRE EXPEDIENTE DISCIPLINARIO

A Través de este blog y dado el interés que despierta el tema, me gustaría informar  que el pleno del la Junta directiva del Colegio de Médicos de Segovia ha acordado el archivo del expediente disciplinario tramitado contra mi persona en Enero de este año. Además deja sin efecto la suspensión temporal como miembro de la comisión deontológica.

La resolución vino precedida por una mediación facilitada por la OMC hace cinco semanas que resultó satisfactoria.

Agradezco mucho la atención que estoy recibiendo de los medios de comunicación pero no haré declaraciones ni comentarios. Mi caso y todas sus implicaciones requieren una reflexión profunda y pausada a nivel de profesionales e instituciones para seguir construyendo una medicina más digna para sus trabajadores y más segura para sus pacientes.

En los próximas días, cuando las aguas se calmen y siempre con un espíritu constructivo, escribiré aquí algunas impresiones.

Quiero agradecer de corazón el apoyo tan sólido e incondicional que he recibido de miles de personas a través de redes sociales durante este tiempo así como de muchos profesionales sanitarios de Segovia cuya empatía ha sido también imprescindible. Me ha reconfortado saber que mi profunda sensación de injusticia ha sido compartida por tantos.

Vuelvo a insistir una vez más que el objetivo del blog inicial que causó el conflicto fue dar visibilidad a una situación generalizada en el mundo sanitario y participar con mi lucha activa contra la precariedad y la explotación laboral. En ningún momento quise ofender ni desprestigiar a ningún compañero.

Muchas gracias y un saludo

Mónica Lalanda

 

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QUE LA LENGUA NO SE TRAGA, ¡COÑO!

Una vez más, twitter ha resultado ser una magnífica herramienta de educación sanitaria que nos permite enderezar viejos mitos y creencias, algunas peligrosas, en temas de salud. Poder hacer medicina de esta manera es una enorme suerte y no debemos desaprovecharla los sanitarios.

Este fin de semana ha sido un episodio de pérdida de conocimiento por parte de un jugador de fútbol famoso tras un un traumatismo cráneo-encefálico (Torres, del Atleti). En décimas de segundos, sus ansiosos compañeros estaban a su lado en el suelo intentado que “no se tragara la lengua” y por el camino zarandeando su cabeza. A pesar de su tremenda buena voluntad (tienen toda mi simpatía), su desconocimiento puso en grave peligro la salud y hasta la vida del compañero inconsciente. Si hubiera tenido una fractura vertebral (posible tras un choque con caída así) podrían haberle seccionado la médula.

 

Desde entonces se ha vertido mucha tinta (una vez más) sobre la importancia de no tragarse la lengua…..¡qué maldita obsesión! NO HAY EXCUSA NINGUNA PARA METER A CIEGAS LA MANO EN LA BOCA DE ALGUIEN INCONSCIENTE. La lengua no se traga, la lengua en ocasiones puede obturar (casi siempre de forma parcial) la vía aérea. aun así, meter la mano en la boca no es parte del manejo de ninguna persona inconsciente, y esto incluye epilepsia y convulsiones.

Si la lengua obstruye parcialmente la faringe, no se produce una parada cardiaca repentina, sino que esa persona empieza con un ronquido llamativo. Si no ha recibido un golpe, lo único que hay que hacer es ponerlo de lado y se soluciona solo, la lengua se retira de la vía aerea hacia un lado por su propio peso. Pero si ha sufrido golpe, se puede volver de lado pero siempre entre dos personas para mantener la cabeza alineada con el cuerpo o alternativamente se puede empujar la mandíbula hacia delante (con los dedos, empujas en los ángulos de la mandíbula, unos tres dedos por debajo de las orejas)- ver dibujo

Es importante saber qué hacer en los primeros minutos de un accidente de este tipo. Si se actúa mal, no se convierte uno en héroe sino en asesino incidental y bien intencionado.

He resumido aquí qué se debería hacer en una situación así, mantener la calma no es fácil así que tener una memoria de conceptos claros de los que echar mano pueden resultar de ayuda.

Ah y cualquier médico que diga que hay que sacar la lengua a una persona inconsciente debería revisar una guía cualquiera de Urgencias y Emergencias. Si lo encuentra en algún sitio (que no sea el Marca o el Hola), le invito cordialmente a unas cañas y me como de postre mis títulos de instructora en Resucitación-Cardio-Pulmonar.

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8.03.2017

Y por tercera vez en una semana, volvemos a ver un incidente similar, esta ver en un partido local. Los jugadores vuelven a actuar igual, se tiran a la boca del compañero y le zarandean (con enorme buena voluntad y unas ganas inmensas de ayudar pero desde la desinformación más completa)

Mirad las imágenes e imaginad que ese jugador en el impacto que le deja sin conocimiento y el segundo impacto al chocar contra el suelo, se hubiera roto el cuello, ahora observad a sus compañeros, tremendamente voluntariosos pero afectados por lo que hemos visto recientemente en la TV sobre “la heroicidad” de los compañeros de Torres. Observad la violencia del movimiento que sufre su cuerpo al volverle en ese intento desesperado de varios compañeros para “que no se trague la lengua” y cómo se empeñan en meter las manos en la boca al pobre futbolista inconsciente. Más doloroso es aun el artículo que se escribe al respecto y los comentarios de los periodistas en su ignorante erre que erre. ¡LA LENGUA, LA LENGUA!

Aquí cuento brevemente en la radio (minuto 23:00) qué hacer ante una situación así: M21 Radio con Oscar Menendez

Y aquí lo cuento en las Noticias de la Cuatro

¿SABES CÓMO SALVAR UNA VIDA?

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ADIÓS, SENDÍN,…ADIÓS

La primera vez que hablé con Juan José Rodriguez Sendín fue…¡sobre alpargatas!. Me acerqué a saludarle tras una conferencia suya en el Carlos III en la que mencionó mi carta a la ministra (Sra Ministra, vacúnese usted ) y cuando me presenté, me plantó dos besos y con enorme simpatía me dijo que me  quería regalar unas alpargatas. Me sorprendió su reacción desenfadada y cercana pues las susodichas alpargatas hacían referencia a un artículo que yo acababa de publicar en el Mundo en el que le criticaba a él y a la Organización Médica Colegial.

Esa primera impresión de persona afectuosa, inteligente, activa y de mente abierta no fue equivocada y a día de hoy la sigo manteniendo.

No conozco cómo era el mundo médico o la colegiación antes de Sendín. Creo que yo llegué a España casi a la vez que él llegó a la presidencia de la OMC así que no tengo punto de comparación pero sí tengo una clara impresión de que la medicina que disfrutamos  en este país sería peor si Sendín no hubiera sido el leader de todos los médicos durante estos ocho años.

Este hombre ha dedicado cada hora del día a luchar porque las cosas se hagan bien y se ha metido en una cantidad de charcos casi difíciles de creer. Se podría medir su trabajo por el número de kilómetros que ha recorrido para acudir a tantos cientos de reuniones, inauguraciones, congresos y seminarios, lo mismo a hablar del precio o las patentes de medicamentos, como para discutir sobre la medicina sin base científica, para apoyar a los estudiantes de medicina en sus gestiones nacionales, para ayudar a desarrollar el programa de médicos enfermos, para contribuir al buen desarrollo de la Atención Primaria, para llamar la atención sobre la desigualdad social como primera causa de la enfermedad, para presionar por un pacto de estado por la sanidad…etc, etc, etc…..allá donde se hable de medicina o de bienestar social es difícil que no haya estado Sendín. Dar una conferencia en Sevilla por la mañana y otra en La Coruña por la tarde y además verle tuitear sobre ambos actos ha sido su tónica general.

Constructivo, amante de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, dispuesto a entablar conversación con todos, y abierto a ideas que inicialmente pudieran ser rechazadas por cualquier persona “sensata” (¡que me lo digan a mí que gracias a su apoyo  pude desarrollar y coordinar una guía de buen uso de RRSS para médicos y un inaudito cómic sobre el código deontológico!), su función para hacer de la medicina un arte con mayúscula ha sido impresionante e imprescindible. Si Sendín hubiera sido ministro de sanidad en vez de presidente de la OMC, las cosas en este país serían diferentes. Y a pesar de todo, ha sabido tratar a los médicos que se le han acercado como el compañero que es y no como una persona en un alto cargo institucional.

Mi admiración por Juanjo Rodriguez Sendín no ha sido ciega, de hecho siempre me he sentido con libertad para criticarle en lo criticable y en estos años hemos tenido nuestros más y nuestros menos (de hecho, durante los últimos meses  solamente hemos tenido  “menos”, por cierto, pero es la vida y son “las obligaciones”).

El hombre de la permanente corbata que tantas veces  ha renunciado a su vida familiar para asegurarse que otras muchas familias desconocidas tuvieran mejor sanidad, mejor calidad de vida. Este valioso surfero que viniendo de ser el médico de un pueblo de Toledo, no ha dudado en coger las olas más altas y peligrosas sin apenas saber nadar y enfrentarlas sin pensarlo dos veces.

Su lucha por la equidad y la cohesión del SNS ha sido patente, su insistencia en la calidad asistencial y la financiación adecuada, su fuerte oposición a mercantilizar la enfermedad  y su idealismo sobre el trabajo de un médico que tantas veces le ha hecho rememorar las palabras de Marañón sobre nuestro ADN profesional  y nuestro “amor, amor infinito por nuestros semejantes”, son imprescindibles. Siendo muchas veces difícil encontrar líderes médicos a los que admirar, Sendín nos lo ha puesto fácil. Es y será un referente en la medicina española del siglo XXI.

Y aquí acaba su periplo como presidente de la Organización Médica Colegial, se marcha a otras aguas, a otras olas, a otros mares, aunque sin saberlo imagino que se llevará su tabla de surfero y su eterna corbata a seguir luchando por causas justas y a seguir haciendo de nuestra profesión ese arte honorable que siempre fue. Espero hablar por muchos si te digo, en nombre de la profesión médica, gracias Juanjo y buena suerte.

PS:  Y que sepas que me sigues debiendo unas alpargatas.

manguitos

(La idea de Sendín como surfero se la he tomado prestada al Dr Jose Ramón Repullo)

 

 

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DIARIO INTIMO (y ficticio) DE UNA “ESTUDIANTE DEL MIR, IRRESPONSABLE E INEXPERTA”

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Son las cinco de la mañana, llevo 23 horas trabajando sin descanso, hay demasiados pacientes esperando para poder parar y muchos de ellos muy graves. Estoy con Marta, la R1. Hace unas horas le han avisado que ha fallecido su abuelo. Le hemos dicho que se marche pero insiste en acabar su turno así que le he dicho que se pegue a mi. Hay días que ve pacientes sola pero hoy no está en condiciones.

El servicio está hasta arriba, los adjuntos están con un bebé que ha llegado en estatus epiléptico. He intentado tranquilizar a los padres, no es fácil. Me pongo en su lugar y se me parte el corazón. Pienso en mi Tily, es casi de la misma edad. Espero que esta noche esté bien, la dejé con algo de fiebre.

Acabo de ver a Stefan, un borrachín que nos traen a veces cuando la noche es particularmente fría y le encuentran en la calle. Su historia es algo triste, inmigró a España buscando mejor vida para su familia pero todo resultó un desastre, ahora está solo y pasa la mayor parte del tiempo bebido. Al alta siempre se va lloroso, disculpándose. Es un hombre educado. Pobrecillo. No hacemos mucho por él, a veces un suero, a veces un café caliente.

Me dicen las enfermeras que hay una señora que puedo solucionar rápidamente y entro con Marta a verla. Tiene un insomnio puntual, anda preocupada con un problema de rodilla. no tiene nada grave ni nada urgente. Mientras me lo cuenta, pienso que no me he asegurado que el paciente del box 2 no tiene alergias y le he prescrito ya el antibiótico. Es la segunda vez que me pasa esta semana, tengo que tener más cuidado. Le digo a la señora del insomnio que ahora le traigo una receta, aunque me quedo con las ganas de decirle al marido de cara de poker, que le cante una nana. Me río yo sola. Si le soltara una fresca a todo el que viene con tonterías a urgencias no haría otra cosa.

Este tipo de pacientes me agotan. Personalmente me han quitado las ganas de trabajar en un servicio de Urgencias. Intento no pensar qué haré en unos meses cuando acabe. Llevo seis años de carrera, pasé dos preparando el MIR y voy por cuatro años de residencia. Imagino que haré como Pedro, mi marido que es anestesista, empezar a encadenar contratos de semanas o de días. El mes pasado le contrataron en un hospital de otra ciudad por horas, varias veces. En el banco se rieron cuando fuimos a pedir una hipoteca. Mi cabeza está agotada. Voy a buscar la receta para la insomne, así evito que tenga luego la pobre que ir también a su médico de familia.

Marisa, una enfermera con la que me llevo genial, me grita desde el otro lado del pasillo. Stefan no respira. Parece que esta vez ha tomado más que alcohol. Salgo corriendo. No me había dado cuenta que mis piernas se han hecho de plomo. Efectivamente, se ha parado. Pido que llamen al otro adjunto. El pobre se retiró a descansar hace menos de una hora. Empezamos RCP. El box se llena de gente. Consigo intubarle a la primera, me alegro tanto del curso que hice el mes pasado, aunque supuso separarme de Tily varios días. Espero que no tenga fiebre esta noche. Llegan corriendo los de la UCI, siempre es un placer verlos llegar en estas circunstancias. Se hacen cargo, me quedo ayudando. Conseguimos sacarle de la parada. Me tomaría dos cafés. Hoy les he llamado ya varias veces.

Vaya día llevamos. Hace solo unas horas sujeté la mano de Ezequiel, un anciano que trajeron de la residencia moribundo. Con 93 años y un Alzheimer profundo, se atragantó con la papilla. No pude hacer gran cosa por él. A veces sujetar la mano unos minutos es lo único que puedes ofrecer a alguien así, es frustrante. La familia no llegó a tiempo. Marta y yo nos quedamos con él hasta que dejó de respirar, fuero solo unos minutos. Marta llora, ninguna de las dos llevamos kleenex. Tengo que rellenar el certificado de defunción. Dice Marta que su abuelo también se llamaba Ezequiel. Sigue llorando.

Reviso al paciente del box 2, afortunadamente ya vi que no tiene alergias conocidas. Le ausculto, parece que el nebulizador le ha ido bien. Me sonríe. Le sonrío. El hijo se ha quedado dormido en la silla. Pobre.

Veo a una mujer con varios cortes en la cara y un ojo morado. Tiene una expresión de miedo intenso. Insiste en que se ha caído de la cama. Le pregunto si las cosas en casa van bien. No me mira a la cara, dice que su marido es muy bueno pero que tiene mal carácter. Veo que ha venido varias veces con más “caídas”. Al darle el alta le doy un papelito con el 016 escrito y le explico. Quizás me escuche. Quizás no.

Me acabo de dar cuenta que no cené. Ahora ya no sé si tengo hambre o ganas de vomitar. Estoy rota. Hay un señor gritando en el pasillo. Dice que lleva dos horas esperando y que su dolor de espalda de mas de dos años no aguanta más. Insulta a una auxiliar que intenta calmarle. Llegan los de seguridad. Qué cruz.

Son las ocho, cuento a los adjuntos que llegan frescos lo que queda en Urgencias, tenemos casi todos los boxes  llenos. Si me doy prisa, llego a ver a Tily antes de que Pedro la lleve a la guardería. Su carita siempre me recompone el alma. Me visto deprisa y ya en la puerta me acuerdo de Aurora la pobre señora del insomnio. Maldita sea mi estampa. Me cambio otra vez y vuelvo a entrar. Me encuentro a Bea, la adjunto que mejor me cae y me pregunta a dónde voy con esa cara, que las ojeras me llegan a la barbilla. Qué encanto, me dice que va ella ahora mismo y soluciona la receta de la insomne.

Salgo corriendo del hospital. Miro el reloj. Ya no veré a Tily.

 

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#ExpedienteMonica- nota de actualización

En primer lugar quiero agradecer el apoyo masivo que estoy recibiendo. La reacción en RRSS, explosiva, solidaria, creativa y de miles de personas de tantos lugares diferentes de España e incluso de fuera me tiene impresionada pero sobre todo emocionada. Es un proceso largo y doloroso en el que intento no perder la coherencia y sobre todo no perder el horizonte. Aunque debo decir que lo que empezó siendo un problema personal explicado en un blog, se ha convertido ya no solo mi propio canto a la dignidad profesional sino en el grito de los profesionales sanitarios por la libertad de expresión. Nuestra prioridad son nuestros pacientes y todo lo demás sobra. Aquí nos jugamos mucho como profesión, mucho más que una sanción a mi persona. No puede haber excusas que impidan la libre expresión.

Sé que ayer había muchas expectativas sobre la declaración en el colegio y en la linea comenzada de transparencia, os pongo al día. Tengo que agradecer de corazón a Chema Antequera (@abogadoenferme @defensor_medico)  su generosidad, compañía y sus aportaciones imprescindibles  y a mi abogada y defensora (cuyos nombres no me parece apropiado mencionar) el apoyo impagable y la ayuda práctica. Para mi sorpresa y alegría, se personó también algún colegiado exigiendo que se hiciera público el acto (aunque no se consiguió).

El instructor del caso y el secretario (dos médicos colegiados) me tomaron declaración. Tuve la impresión de que el procedimiento fue correcto y el talante amable. No es fácil ser requerido para un servicio de este calibre y en este contexto, por lo que también les agradezco a ellos su tiempo y dedicación.

 

Continúo con la conciencia tranquila y sin nada que ocultar. Como no puede ser de otra manera,  seguiré manteniendo la prudencia en mis declaraciones y en el formato de las mismas. Tengo material suficiente para convertir esto en un circo de varias pistas pero sigo creyendo en la profesionalidad y también en las instituciones.

Continuamos la lucha. Muchas gracias

quijote

 

 

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