La hipocresía del lazo rosa

Hace unas semanas, cuando el mundo se volvió rosa, como cada año, y las empresas, los partidos políticos o cualquiera que tiene algo que vender sacó sus lazos a pasear, tuve una conversación en twitter con una persona que ha sufrido mucho por esta imagen hipócrita que la sociedad disfruta tanto. Una mujer que siente que la idea banalizada y superficial que se nos vende del cancer de mama, está haciendo aun más dura la experiencia para muchas mujeres y sus familias. Le pedí que me lo explicara despacio en un e-mail y me mandó esta desgarrada descripción. Tanto lazo rosa daña y destruye, no dulcifica, no acompaña.

Le he pedido permiso para transcribir aquí su carta, sin apenas cambios, para compartir algo que muchos intuímos: el lacito es marketing puro y las enfermas lo sufren. Su nombre es Olga y pide que comparta su cuenta de twitter por si alguien se quiere dirigir a ella: @fisioORT. Gracias Olga por tu confianza. Espero que la pena se vaya diluyendo, al menos un poco, y se haga soportable.

Aquí está la historia de Olga y de su hermana Marta:

Mi hermana murió hace 11 meses por un cáncer de mama. Fue diagnosticada en diciembre de 2012. Falleció en enero de 2016; 3 años después de la mastectomía (sin afectación ganglionar en principio); 18 meses después del diagnóstico de metástasis. Tres años de pesadilla. Falleció con 42 años.

Durante este tiempo he tenido que sufrir no sólo su enfermedad y su sentencia de muerte, sino también a la gente. Uso “gente” y no “personas” porque me parece que mucha “gente” nunca llega a ser persona. Mucho ponerse lazos… Hipócritas. Mi hermana ha tenido que soportar miradas de asco. Ella misma decía que veía cómo alguna gente la miraba como si tuviese ébola. Una cosa es que te miren con “pena” y otra que lo hagan como queriendo apartarse por si eres contagiosa.

Mira, al principio, cuando te diagnostican, el mensaje que todo el mundo te da como enfermo o familiar de enfermo es “no te preocupes que esto se cura”. Claro… se cura… Que se lo digan a mi abuela, que murió por cáncer de mama. ¿Qué pretenden? ¿Que uno no sienta miedo por tener cáncer?. Pues, ¿sabes qué? Que te sientes mal por no ser capaz de sentirte bien “porque el cáncer de mama se cura” y según eso que dice la gente debería estar contenta. Sí, una fiesta. Una fiesta esperar a que llegue el jodido día de la cirugía. Una fiesta cuando sales del quirófano sin una teta siendo joven (39 años). Una fiesta cuando dicen que como tu tumor es muy agresivo te van a poner quimio (realmente esto te tranquiliza porque cuando tienes cáncer quieres que te pongan todo lo que haya, da igual lo que sea).

Pues eso… Que tener cáncer de mama es lo más, porque “se cura”.

No te describo el día de ir con ella a por una peluca que le tuve que pagar yo porque ellos no tenían dinero casi ni para comer. Horrible. Lo recuerdo hoy y siento náuseas. Pero en ese momento mi hermana mayor era la “asustada” y a nosotras dos (mi hermana pequeña y yo) nos tocaba hacer de valientes. No sé cómo pude ser valiente. Cómo podía hablarle con calma cuando en realidad me despertaba cada mañana con la angustia del que tiene la guillotina sin saber cuándo caerá ni si lo hará.

Nunca fui optimista. No somos una familia optimista. Y no serlo te hace sentirte culpable porque te dicen que para curarte de un cáncer tienes que ser optimista. Y entonces piensas que si no te has curado es porque eres pesimista.

El puto lazo rosa.

La gente diciendo que con una buena actitud frente a la enfermedad ya tienes casi la curación. La gente no escuchando cuando hablas.. Porque, ¿sabes? ¡Si! La gente te pregunta por cómo estás, pero ¡no quieren oír la respuesta!. Cuando les cuentas la realidad, ¡te la niegan!.

-“Su cáncer es muy agresivo y…”

-“Que no, ya verás… el cáncer de mama se cura”.

Y cuando esto te pasa cada maldito día llega el momento en el que cuando te preguntan “qué tal”, ya no cuentas la verdad. Dices que bien y se acabó porque tener que oír que te nieguen lo que sientes te hace sentirte abandonado.

Así es como me sentí y como se sentía mi hermana Marta.

Cuando se le diagnóstico la metástasis en el hígado (varios tumores, uno de ellos de 3 cm) la sensación de incomprensión llegó a un limite inimaginable.

-¿qué tal estás?

– mal, el tumor se ha extendido por todo el hígado y ya no hay cura. Como mucho son 6 años de vida.

– que va, mujer… El cáncer de mama se cura. Mi prima lo tuvo y se curó.

Y te entran ganas de matar.

En esta sociedad del lazo rosa, en la piscina municipal  la socorrista se acercó a mi hermana que estaba metida en la piscina con su hijo de 5 años (los menores sólo pueden bañarse acompañados de un adulto) y le dijo que tenía que salir, que con pañuelo en la cabeza no puede uno meterse en la piscina. “Verá, es un pañuelo de quimioterapia…”. “No. Lo siento. No puede bañarse” Le hizo llorar. Mi hermana puso una queja en el polideportivo y el concejal de Deportes lo solucionó: podía volver cuando quisiera y bañarse. Que disculpase a la socorrista. Pues no. Yo no le disculpo. No puedo.

Te han dicho que te mueres, que la quimio no está funcionando. Ninguna funciona. Que tampoco eres apta para los ensayos que se están realizando. Tu tumor ha ido mutando y ya no hay nada más que probar. Intentas llevar una vida lo más normal que puedes (si es que eso es posible) y no te dejan porque en la piscina no puedes meterte con un pañuelo de quimio. Eso sí… luego me pongo un lazo rosa y corro en la carrera de la mujer, pero en esta piscina no te bañas hoy y hago que todos los que te rodean contemplen la escena y te compadezcan. Y tú te vas llorando a tu casa con tu hijo.

No, no disculparé nunca a aquella socorrista. Tampoco perdonaré a aquella enfermera que por llegar 5 minutos antes de la hora de cierre de la sala de analíticas en donde te sacan la sangre del reservorio se puso a gritarle y también le hizo llorar de impotencia.

No perdono a ninguna de las gentes que en estos 3 años nos hicieron sentirnos unas exageradas, unas quejicas… Porque así es como acabas sintiéndote. Todo va cada vez peor, pero mejor no lo cuentes porque quien escucha tenderá a minimizar lo que cuentas. Acabas callando. Te lo comes tú solito. Estás sólo. Pero el espectáculo rosa continúa.

Y acaba muerta y todavía hay a quienes les pilla por sorpresa porque “el cáncer de mama se cura”. Van al tanatorio y te dan ganas de echarles de allí.

Porque cuando uno tiene cáncer lo único que pide es empatía, acompañamiento, ESCUCHA.

A todo esto yo le tuve que sumar mi ámbito laboral. Con una jefa/compañera que se pasó  tres años diciéndome que el cáncer se lo produce uno mismo por tener conflictos emocionales no resueltos. Que si mi hermana no se curó fue porque no supo resolverlos y “así normal que la quimioterapia no funcionase”. Y me callé. Me lo tragué.

Tuve que escuchar también, tras contarle mi angustia por este tema y otros, que me dijese que soy oscuridad y que la oscuridad atrae oscuridad y que si no fuese por el trabajo en su clínica yo ya me habría suicidado. No sabes cómo, cuando estás en una situación de horror y desesperanza así, estas palabras pueden herirte para siempre. A las pocas semanas de morir Marta mi jefa volvió a decirlo: “no se curó porque tenía problemas con su marido”. Me tragué muchas veces las ganas de mandarle a tomar por el culo porque si lo hubiera hecho quizás me hubiera despedido. Luego lo hizo.

Después de una vida muy difícil, estos 3 años de enfermedad de mi hermana han sido algo que ya no sé ni cómo definir. Desinflada y a la deriva. En parte me da todo igual ya. No sé.

Y volviendo a lo rosa del cáncer de mama. Lo que he aprendido es que somos gilipollas. Sociedad de hipócritas. ¿De qué cojones vale toda la parafernalia rosa si luego nadie quiere estar al lado del enfermo?… si nadie quiere escuchar y acompañarte… si nadie quiere asimilar junto a ti el trago de saber que a veces no hay cura. A quienes no lo superamos (enfermos y familiares) escuchar cada dos por tres que “el cáncer de mama se cura” nos hace sentirnos perdedores. Es como si fueras excluído. Silenciado. “No vengas a jodernos el eslogan”. ¿Por qué yo no me curo?. ¿Por qué me tocó a mi ser el 15% que no lo supera?. Si hice todo lo que me dijeron los médicos… Será que no fui optimista.

cancer-mama

About medico a cuadros

Mónica Lalanda, soy médico de urgencias, escribo y dibujo. Soy inconformista por naturaleza, si las cosas se pueden hacer mejor, hay que hacerlas. Callarse y aceptar....da úlcera.
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25 Responses to La hipocresía del lazo rosa

  1. fisioort says:

    Por lo que he leído y me han dicho psicólogos, el “no te preocupes” lo que esconde es una incapacidad de mucha gente para gestionar ellos mismos la gravedad de algo (y por tanto con esa frase se mantienen alejados y en su zona de seguridad en la que la gente joven o cercana no enferma ni muere). Es un mecanismo de supervivencia o algo así. Quizás el mensaje del lazo rosa se ha terminado prostituyendo. Esta campaña, que creo que debería estar enfocada hacia el diagnóstico precoz, hacia el “explórate el pecho cada mes y acude al médico si detectas algo extraño” y hacia cómo ayudar realmente a alguien con cáncer, cómo hablarle, qué decirle, qué NO DECIRLE, etc.. se ha terminado convirtiendo en una campaña para quitarle importancia a algo que la tiene.
    Todo el mundo se preocupa por una gotera que tiene en casa pero los enfermos de cáncer de mama (u otros) no debemos preocuparnos por la enfermedad. ¿En serio os parece esto sano?. La inhibición y censura de los sentimientos negativos a toda costa NO ES SANO.
    ¿Por qué hay que ser optimista rozando en lo enfermizo y no ser, simplemente, realistas?.

    Tras leer algunos comentarios ya tengo un diagnóstico para mi “problema”: he escrito esta carta porque estoy dolida (¿?); porque “hay personas que según se levantan ya están buscando algo contra lo que ir” (esa soy yo, saludos). Imagino entonces que estos 4 años de nuestras vidas deberían haber sido los mejores y que no debería sentirme dolida por nada de nada, no siquiera por lo de la socorrista ni por lo de mi jefa diciendo eso. En fin… Que siento si a alguien le jodió mi carta, pero lo que refleja es mi vivencia y la de mi hermana mayor, mi hermana pequeña y mi madre. Y no me la va a discutir nadie. Faltaría más!

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  2. Gracias Mónica por sacar este tema y a ti Olga por compartir tu historia. Me parece muy importante recordar que ese discurso triunfalista de “ser positivo es lo que cura” (el cancer y otras muchas cosas, depende del día que toque) es una arma de doble filo. Reducir algo tan complicado como un cancer “a a+b=c” da pie a esto que Olga dice: entonces, si no me curo, es porque no he sido lo suficientemente positiva, luchadora, optimista etc. Es inadmisible que el discurso en el ambiente responsabilice al enferm@, incluso le culpabilice, de estar mal, de sufrir, de morirse. Lo dicho, gracias por hacernos pensar en esto. Ahora nos toca a nosotros ser más conscientes, cautos y cortos en palabras cuando tratemos con alguien que esté viviendo el cancer de cerca.

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  3. Rosario Osorio says:

    ¡Qué barbaridad más grande es convertir a alguien en responsable de su propia enfermedad! En este mundo en el que vivimos se valora la valentía, la dureza y la fuerza de voluntad hasta límites que llegan al absurdo. Hay que ser un luchador incansable, un optimista empedernido, un profeta del “espíritu positivo”. Y quien no supera cualquier problema o sufrimiento, por grave que sea, es un mediocre, un acomplejado o un fracasado. No hay lugar para la compasión ni para el cariño. Los débiles mueren o fracasan porque no se han esforzado lo suficiente. Porque no merecen sobrevivir. El mundo se ha hecho para los fuertes. Con la pobreza pasa lo mismo: nos dicen a menudo que, quien la padece, también es culpable de su mala situación, y que el estado no debe gastar ni un duro en aliviar esa pobreza. Es una auténtica barbaridad, pero cada vez la escuchamos más en muchos medios de comunicación. Pero bajo esa capa de autocomplacencia creo que la sociedad en la que vivimos es mucho más débil de lo que admite: en ninguna otra época de la historia la gente ha sentido tanto miedo hacia la muerte y el sufrimiento como se siente ahora. Creo que somos un reflejo invertido de lo que creemos ser. Sólo puedo decirle que lamento mucho la muerte de su hermana y el dolor de toda la familia.

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  4. María del Pilar Méndez Polanco says:

    “…el cáncer se lo produce uno mismo por tener conflictos emocionales no resueltos. Que si mi hermana no se curó fue porque no supo resolverlos y “así normal que la quimioterapia no funcionase”. Triste el pensamiento de mucha gente es este que acabas de comentar. Si bien el estrés secundario a muchas situaciones entre ellas el estado de ánimo altera el sistema inmunológico , no vas a curarte por sonreír . Así como la prevención o detección temprana como sucede en el cáncer cervicouterino, no existe como tal; debuta como cáncer con sus agravantes como el tamaño , el tipo , el grado de diferenciación, etc , y de ahí “p’al real” y solo el los casos más afortunados permaneces libre de enfermedad por muchos años o quizá tengas la cura esperada. Ese lazo rosa es para hacer conciencia de que no es cuestión de conflictos no resueltos hasta la gente más feliz puede tener cáncer de mama y no pensar jamás que “a mí no me va a pasar”

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  5. cele says:

    Bueno ante todo mis condolencias. Unas líneas para darte ánimo. Es cierto que vivimos en una sociedad deshumanizada y egoísta. Pero también hay personas que tratan de empatizar o acompañar lo mejor que saben. Y muchos mejor que se callen o no participen es “una cagada”. En mi caso mi mujer falleció hace 4 meses. A los 46 años, después de 8 años de lucha, con metástasis estadio IV desde el minuto cero.Tuve la gran suerte de acompañarla excepto los tres últimos meses por circunstancias dramáticas. La enfermedad poco a poco la dejo en una silla de ruedas parapléjica, pero su ánimo, fortaleza y dignidad hasta el final intacta. Un ejemplo para todos para la familia y la sociedad que nos rodeaba en nuestro pequeño circulo. Todas las mujeres con esta situación son un ejemplo de fortaleza. Lo digo por convencimiento, 8 años cada 15/21 días en el hospital de día. Al final un drama, la enfermedad también sorprende a los acompañantes y familiares. Después del fallecimiento no me habla parte de la familia y sufro rechazo de otras personas cercanas. Pero esto es otra historia que no aparece en los lazos rosas. Al final quedan tus recuerdos, lo que compartiste, los miedos, esperanzas, las fortalezas y debilidades. Yo intente ser su protésis para todo lo que ella no podía realizar físicamente. Con mis cansancios y debilidades creo que hizo lo mejor que pude y supe. Aún tengo culpabilidad y sobre todo una gran pena por su despedida. Lo peor es que la vida sigue y ya no esta, y mi pequeño circulo y el de mi mujer espero que la lleven en su corazón.

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    • fisioort says:

      Hola Cele. Lo primero de todo acompañarte en el sentimiento. Lamento mucho tu pérdida. Es cierto eso de la culpabilidad. Aunque uno se volcase a veces aparece esa jodida pregunta “pude haber hecho más?”, “la cagué en algún momento?”.
      Y los cascotes que quedan tras la tormenta. Los enfrentamientos y malos entendidos en la familia… De eso tampoco se habla.
      No sé qué más decirte porque la verdad es que me he quedado sin palabras ya tras la carta y tras leer los comentarios, la mayoría contando que han pasado por lo mismo si bien hay quien me dice que pienso así porque estoy dolida por lo que ha ocurrido. Y yo me pregunto… es que pasando por algo así hay quien no se sentiría dolido?. No sé.

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  6. Una más says:

    Como persona que ha pasado (y empiezo a pensar que superado) un cáncer de mama, no estoy en absoluto de acuerdo con la carta. Lo del lazo rosa, una mentecatada, eso sí. Contribuye a visibilizar el problema, de acuerdo, pero ha sido instrumentalizado de manera vergonzosa tanto por los que lo usan como elemento de mercadotecnia para vender p ej compresas -que de todos modos no iba a comprar porque me quedé menopaúsica con la primera tanda de quimio 😞- como por aquellas personas que reparten lazos sonriendo mientras recortan tratamientos por considerarlos caros.
    Tengo que decir bien alto que durante los dos años largos de tratamiento, que han incluído quimioterapia, cirugías varias (hablas de mastectomía? imagina que te quitan las dos!) radioterapia y rehabilitación, lo que destacaría por encima de todas las cosas ha sido la inmensa empatía de toda la gente que ha participado en el proceso. Nunca agradeceré lo bastante la amabilidad, la paciencia y la sinceridad de todos, desde mi oncóloga y el cirujano, hasta la señora de la cocina del hospital. Es impagable el apoyo de tu pareja a tu lado en todas las tandas de quimio, de tus amigas obligándote a arreglarte para salir a tomar un vermút y organizando un blog para tenerte entretenida, de tus hermanas siempre pendientes, de tus padres serios y pesarosos, de tus compañeros de trabajo.
    Es verdad que encarar con ánimo la enfermedad no modifica el pronóstico, pero cambia totalmente la vivencia. Agobiarse por ejemplo por perder el pelo cuando es el precio a pagar por curarte o prolongar tu tiempo de vida, me parece que no conduce a nada salvo a enrocarse en la enfermedad y en la propia desgracia, y lo digo desde el respeto porque sé que hay gente que sufre muchísimo por cosas como ésa, pero pienso que es una forma de autocastigarse más.
    Lo otro que os sucedió? Siempre hay gente estúpida por el mundo, gurús, sabelotodos, imbéciles… pero hay que convivir con ellos en la salud y cuando se está enfermo también. El factor humano siempre está ahí.
    Nunca participo en ningún acto del lazo rosa, me siento ajena a todo ese folclore, no soy una valiente, no tomé decisiones, no influí en nada en mi tratamiento, sólo resistí, aguanté el temporal esperando que escampara. Y mientras llovía, estaba toda mi gente, todo mi entorno, toda la estructura sanitaria, todo lo que me rodeaba, haciendo de paraguas.
    Me sobran las fiestas de los lazos rosas, falta visión para detectar carencias en el proceso, apoyo institucional para asistir a las mujeres que no tienen la suerte que he tenido yo durante la enfermedad, para ayudar a recolocar a las mujeres con secuelas tras el tratamiento que les impiden reincorporarse a su trabajo y me falta la visión de una sociedad que se calza un lazo rosa en la solapa y va a votar a aquellos que privatizan la sanidad, que no invierten en educación, que condenan al destierro a los investigadores o les pagan una miseria y dejan en el paro a las enfermas de cáncer de mama o de lo que sea o les obligan a retornar a su actividad profesional sin estar totalmente recuperadas.
    Esto iba de una cosa y me ha salido otra, pero ésa es mi vivencia.
    Estoy curada? No lo sé, pero si no lo estoy, lo que espero es que se investigue y se proporcionen recursos. Y no pienso ponerme el lazo, coño!

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  7. Carlos says:

    Mi más sincero pésame Olga, tan solo atino a soltarte cuatro pensamientos:
    Primero, has hecho por tu hermana todo lo que has podido, sólo faltaba que encima del sufrimiento tuvieses que tener la sonrisa permanente.
    Segundo, muchísima gente te ha fallado, con y sin lazo, eso ya no tiene remedio, de algunos vas a pasar de por vida, con otros convivirás pero ya nada será lo mismo, pero si ha habido alguien que te ha sorprendido positivamente, no le dejes escapar.
    Tercero, entiendo a Olga cuando habla de las palabras vacías que la gente le decía, seguro no eran solo palabras vacías, iban acompañadas de miradas vacías.
    Cuarto, me alegro que no perdones a la socorrista ni a la enfermera, nunca debes perdonarles.

    Mucho ánimo, mucha fuerza y enhorabuena por tu sacrificio, seguro que tienes mucho que ayudar y cosas que sufrir y muchas que disfrutar.

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    • fisioort says:

      Me he dado de alta aquí porque tenía que darte las gracias por tu mensaje, Carlos.
      En el camino encontré a algunas (pocas) personas que se quedaron a aguantar el chaparrón y como bien dices a esas no las dejaré escapar.
      Un abrazo

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  8. Drakenhof says:

    Yo si disculparía a todos esos cobardes. Porque la gente es así y no puede evitarlo; no les gusta hacer frente a la realidad cuando esta se convierte en una verdadera mierda, no quieren que nada les rompa su idílico mundo rosa. Se ven incapaces de afrontar la realidad, y la niegan escudándose en eslóganes y filosofía barata de libro de autoayuda. En el fondo lo saben, que las cosas no son como cuentan en los anuncios y campañas, pero les da miedo. Y todo el mundo tiene miedo. Unos lo reconocen y lo afrontan, y otros lo niegan y se apartan de aquello que les da miedo. A muchos les basta y les sobra con sus propios problemas y miedos, no tienen la fortaleza necesaria para soportar la de otros. ¿Puedes culparles por ser cobardes? Solo si dices que tú nunca has tenido miedo. Y estarás mintiendo entonces.

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    • fisioort says:

      Pues sí… Hablando hoy con una psicóloga y leyendo algunas cosas entiendo que el “no te preocupes” lo que esconde es una incapacidad de mucha gente para gestionar la gravedad de algo (y por tanto con esa frase se mantienen en su zona de seguridad en la que la gente joven o cercana no enferma ni muere). Es un mecanismo de supervivencia o algo así. Quizás el mensaje del lado rosa se ha terminado prostituyendo. Esta campaña, que debería estar enfocada hacia el diagnóstico precoz, hacia el “explórate el pecho cada mes y acude al médico si detectar algo extraño” y hacia cómo ayudar realmente a alguien con cáncer, cómo hablarle, qué decir, etc.. se ha terminado convirtiendo en una campaña para quitarle importancia a algo que la tiene.
      Todo el mundo de preocupa por una gotera que tiene en casa pero los enfermos de cáncer de debemos preocuparnos por la enfermedad.
      Por qué hay que ser optimista rozando en lo enfermizo y no ser, simplemente, ¿realistas?.

      Tras leer algunos comentarios ya tengo un diagnóstico para mi: he escrito esta carta porque estoy dolida. Porque “hay personas que según se levantan ya están buscando algo contra lo que ir”. Imagino que estos 4 años de nuestras vidas deberían haber sido los mejores. En fin… Que siento si a alguien le jodió mi carta, pero es mi vivencia y la de mi hermana mayor, mi hermana pequeña y mi madre. Y no me la va a discutir nadie. Faltaría más!

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  9. Chesana says:

    Todo lo contado y más. Tuve cáncer de mama hace cinco años y he tenido que leer el texto con paradas para poder respirar. Ojalá algún día la gente entienda lo que es vivir con caducidad. Gracias por contarlo de esa forma.

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  10. miguel says:

    Entiendo perfectamente a la mujer de la carta, pero no puedo compartir su amargura y su pesimismo ante una enfermedad como el cáncer. Mi mujer tenía 31 años cuando falleció, y yo, 32. Le diagnosticaron con 29 un cáncer no de esos “que se curan”, sino de aquéllos otros que nadie sabe cómo tratar, que se llevan por delante a 9 de cada 10 personas que lo sufren. Estuvo 2 años enteros encerrada en una habitación de hospital, en aislamiento, siempre con mascarilla y guantes, porque una gripe podría ser mortal…

    Y siempre agradecimos cada palabra de ánimo, y cada apoyo, y todos los “tranquila, que de esto se sale”. Porque la ayudó en su lucha, porque le dio ánimos cuando lo necesitó, porque ya tenía bastante con lo suyo como para ponerse a su lado destilando pesimismo y presumiendo de cara larga. Y cuando ya no había nada más que intentar y escuchamos la palabra “terminal”, vimos películas en un portátil, y escuchamos música, y recordamos nuestros mejores momentos juntos, y reímos, porque siempre decía que le encantaba lo tonto que yo era, y por supuesto lloramos mucho, porque sólo quien pasa por algo así sabe lo que se llora. Pero intentamos que las lágrimas fueran menos que las risas, porque si tenían que ser nuestros últimos momentos juntos, pues que fueran buenos. Que ella ya tenía bastante.

    Sufrimos mucho, pero me quedó la tranquilidad en el alma de haber hecho todo lo posible, de haber hecho su infierno más llevadero, y por no haber pasado ni una a los majaderos. A la enfermera desagradable e incompetente, que también mi mujer la sufrió, la eché a patadas de la habitación por saltarse el protocolo de aislamiento dos veces, y presenté queja en la dirección, y celebré por todo lo alto que la largaran a la calle. Y a la magufa que dijo curar el cáncer, y que me reprochó darle medicinas venenosas, la llamé tarada y la mandé a tomar por culo, con todas las letras. No me callé ni me tragué nada; tan sólo el amargo e inevitable final.

    Siempre tuve claro que la gente no quiere escuchar desgracias, y que sólo se apuntan a las fotos y las verbenas de tortilla gratis, y por eso no busqué a nadie que me escuchara, ni lazos, ni paripés. Me apoyé sólo en gente que nos quería, y que demostró estar a la altura. Bien o mal, lo hice lo mejor que supe, y por eso jamás tuve rabia en mi interior, tan sólo mucha pena.

    Ahora sólo queda superarlo, y que queden sólo los buenos recuerdos. Valor, y mucha suerte.

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  11. alfredog17 says:

    Desgarrador. Brutal. Pero es la vida misma. Solo nos acordamos de tal enfermedad en el día mundial de tal enfermedad. Es cierto que sirven para concienciar y dar a conocer. Pero lo que peor me parece es la hipocresía en dos detalles que me ha dejado el post: 1. Que la gente niega que vayan a salir las cosas mal; 2. Que al final uno afronta las cosas solo. Mucha marca, much lazo rosa, pero nadie te va a ver después en un día malo tras la quimio o por cualquier cosa. Muy necesario este post.

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  12. armandobastida says:

    Así es la gente con todo. No todos, pero sí una gran mayoría. Es lo que arrastramos desde las infancia: la absoluta incapacidad de explicar las cosas malas que nos pasan (porque cuando eramos pequeños no nos dejaban llorar ni quejarnos) y, en consecuencia, de escuchar a los demás sus cosas malas.
    No toleramos el dolor, no lo sabemos gestionar, no los aceptamos en los demás, nos molesta, y preferimos ver una sonrisa que podría ser falsa a una lágrima. Por eso todo se minimiza: el cáncer, el aborto, el bebé que nació sin vida y mejor antes que tarde, etc.
    Y si sucede, pues se busca la explicación más plausible, la que no demuestre que en la vida pasan cosas terribles y debemos aceptarlas para poder acompañar a quien las sufre. Esa absurda explicación que culpe al que lo padece: el cáncer fue culpa tuya, el aborto es porque no querías a tu hijo, etc. O oye, son cosas que pasan, ya lo superarás rápido. Que esa es otra, la vida sigue, dicen, cuanto antes lo superes mejor. Todo para que no les cuentes tus problemas.

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  13. Trinidad Villarroya says:

    Que difícil es muchas veces ponerse en el lugar del otro. Es posible que haya mucha hipocresía por parte de alguna “gente” con la utilización del lazo o con otras muchas cosas, pero pienso que la mayoría cuando pregunta por la evolución del tratamiento y dicen “anímate, no te dejes vencer, se que es difícil pero échate cuatro lloros, pega cuatro gritos y sigue adelante, la medicina y la ciencia avanza a pasos agigantados y muchísimos casos se superan…” Cuando alguien te dice algo así, lo único que pretende es darte todos los ánimos del mundo e intentar que no te dejes morir. Quizás no sea muy acertado pero, ¿qué otra cosa se puede decir? “Anda corazón que lo tienes claro, prepárate porque conozco muchos casos no superados” Pues no, nadie puede ni debe decirte eso. A mi le lo dijo una persona cuando le comenté el diagnóstico de cáncer de mi padre y fue lo peor. Nunca lo he olvidado. Yo entiendo la rabia, la impotencia y la desesperación, porque yo la he vivido, pero cuidado con no ser injusto con quienes se te acercan con la mejor intención intenta animarte.

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  14. Rebeca says:

    Me sumo a tu dolor y mi más sincero pésame.
    Suscribo tus palabras. Parece que en esta sociedad minimizar hace que desaparezca la carga, ya sea enfermedad, problemas económicos o físicos.
    Siento de corazón la poca empatía que os habéis encontrado en el camino. La sociedad se está volviendo más egoísta y antipática y no se da cuenta de que somos seres sociales. Nos necesitamos unos a otros!!.

    Te envío el mayor abrazo del mundo.

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  15. Hola Olga:
    Muchas mujeres han muerto con cáncer de mama, y algunas llevaron un lazo rosa. Cada una de ellas y cuantos las aman dan sentido a este gesto. Con todo, esos gestos no valen más que una sóla lágrima en la despedida.

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  16. Manuel Comesaña says:

    Suscribo íntegramente la carta. Solo me permitiría sugerir que quizás hubo un tiempo sin lacitos rosas en que la situación de un canceroso terminal era peor. Lo bueno de los años es que se recuerdan cosas que se pueden contrastar con la actualidad. Mi memoria abarca unos 60 años y de los inicios recuerdo las historias que me contaba mi padre (médico rural) del horrible sufrimiento, del dolor terrible que solo se podía paliar con inyecciones frecuentes de cloruro mórfico. Aunque pueda parecer anécdota, no he olvidado el pequeño ventilador que le llevó mi padre a una de aquellas enfermas para aliviar el calor de una habitacion triste y mal ventilada y que terminó quemándose poco antes de que la enferma falleciera.
    Todo esto debería llevarnos a los médicos a una postura de humildad y también de desazon ante nuestra poquedad. Al igual que los lazos rosas habría que cuestionar ciertas actitudes triunfalistas y de autocomplacencia.

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  17. Los putos seguidores de la bioneuromeción ya se pueden ir a la m****a…

    Luego están los que hacen pasar al pobre enfermo por todo tipo de torturas religiosas, niños que son llevados a soportar misas de m****a y sanadores de m****a que luego cuando muere dicen “Dios se lo ha llevado a su lado, era un ángles”. Su p**a madre.

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  18. Ay, mi hermana, mi única hermana murió de cáncer de mama. Le duró la enfermedad tres años. Falleción en 2009 y a mí me duele como si fuera ayer. Durante su enfermedad, también murió mi madre. Era diábetica y el disgusto le volvió loca los niveles de azúcar y no lo pudo resistir. Suscribo cada una de las palabras que dices. Eso de que era un problema interior no resuelto, me lo han dicho a mí también. Y me tuve que ir de una manifestación el día del cáncer de mama viendo como una política que recortaba derechos a las enfermas estaba repartiendo globitos rosas. Hoy , lo que hago es colaborar con la asociación española contra el cáncer. Divulgando y con dinero, para que investiguen. Lo del lacito rosa, pues sí. Hay que gente que se la pone con buena voluntad. Pero no se enteran. En fin. Que es verdad que el estado de ánimo mejora afrentar una enfermedad. Pero claro, mi hermana me decía ¿Todo me tiene que pasar a mí? es duro, muy duro. Me sigue doliendo, como si fuera ayer. Un abrazo

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  19. Reblogueó esto en Ciudadano Saboridoy comentado:
    Ay, mi hermana, mi única hermana murió de cáncer de mama. Le duró la enfermedad tres años. Falleción en 2009 y a mí me duele como si fuera ayer. Durante su enfermedad, también murió mi madre. Era diábetica y el disgusto le volvió loca los niveles de azúcar y no lo pudo resistir. Suscribo cada una de las palabras que dices. Eso de que era un problema interior no resuelto, me lo han dicho a mí también. Y me tuve que ir de una manifestación el día del cáncer de mama viendo como una política que recortaba derechos a las enfermas estaba repartiendo globitos rosas. Hoy , lo que hago es colaborar con la asociación española contra el cáncer. Divulgando y con dinero, para que investiguen. Lo del lacito rosa, pues sí. Hay que gente que se la pone con buena voluntad. Pero no se enteran. En fin. Que es verdad que el estado de ánimo mejora afrentar una enfermedad. Pero claro, mi hermana me decía ¿Todo me tiene que pasar a mí? es duro, muy duro. Me sigue doliendo, como si fuera ayer. Un abrazo

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  20. Alvaro Pemartin says:

    Sin putas palabras, jefa. Así me que quedao..

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